Testimonios

Pacientes extra铆dos del libros Creo & Adelgazo.

M贸nica Daniele en consultorio de Villa Ballester

Estimados:

Quiero compartir con Uds. mi experiencia personal para que comprendan que se puede llegar al objetivo si realmente se lo proponen como un estilo de vida.

Mi experiencia comenz贸 en abril del 2007 con un peso inicial de 69 kg en donde comenc茅 a bajar de peso paulatinamente sin sacrificios ya que los alimentos que componen el plan alimentario dan saciedad al organismo.

Baje 15 kg en 12 meses aproximadamente donde ya obtuve el alta del tratamiento pero por una cuesti贸n de obsesionarme por llegar a un numero, continuo con el tratamiento y a su vez estoy controlada para continuar adquiriendo conocimientos y conductas para mi nuevo estilo de vida .

Les recomiendo el plan alimentario que sugiere Alicia Crocco donde llegaran al objetivo deseado a diferencia de otras dietas hipocal贸ricas que al cabo de un tiempo son abandonadas recuperando nuevamente lo bajado y decepcionadamente uno se da por vencido.

Estoy muy contenta de haber conocido a la licenciada en Nutrici贸n Alicia Crocco y obviamente con los resultados del tratamiento ya que me devolvi贸 el bienestar y el buen humor.
Noviembre de 2008.-

Alicia Foppoli

Me llamo Alicia Foppoli, y quiero contar, como a los 63 a帽os decid铆 iniciar un tratamiento para adelgazar.

Fui acumulando los kilos a partir de mis dos embarazos, y despu茅s de haber tenido a mis hijos, en lugar de bajar, fui agregando otros tantos, que nunca procur茅 deshacerme de ellos. Trabajaba, y la excusa fue la falta de tiempo y en realidad lo fundamental era la falta de voluntad, de esa manera reflejaba a todos el estar bien y contenta.

Con el correr del tiempo, y las circunstancias de la vida, fui perdiendo afectos y esas ausencias, las canalizaba en la comida, los kilos iban subiendo como por un ascensor, transform谩ndose en obesidad.

Jam谩s reconoc铆 mi estado, manifestando que estaba bien, 隆y claro鈥! si no sabia, como estar de otra forma que 鈥済ordita鈥, de esa manera me conocieron siempre mis hijos.

El pasar de los a帽os, hizo que cambie de discurso diciendo que por los cambios biol贸gicos que se producen en el organismo, no era tiempo de bajar de peso. Actualmente debido a mi conciencia de la obesidad que ten铆a digo que era una mentira total y por tal situaci贸n, estaba generando una futura discapacidad.

Por intermedio de un familiar, fue que me contact茅 con la Licenciada en Nutrici贸n, Alicia Crocco, en la primera consulta, quien me explic贸 que la obesidad es una enfermedad, que se controla con un plan nutricional, personalizado, todo en base a alimentos naturales, sin pastillas, me explic贸 tambi茅n, todas las complicaciones que ocasiona la obesidad al no ser tratada, como ser, colesterol, diabetes, hipertensi贸n, etc., me manifest贸 que ella me ayudar铆a, pero que ten铆a que estar decidida a modificar mis malos h谩bitos alimentarios y mi estilo de vida para mi bien.

Sus palabras me hicieron razonar y entender. Me di cuenta, que estaba frente a una profesional, que realmente quer铆a ayudarme y decid铆 no dejar pasar mas tiempo.

Pesaba en ese momento 97 Kilos. Soy de estatura baja, un descontrol total鈥

Me dio el plan nutricional, con una cantidad y variedad de alimentos, que bajo ning煤n punto de vista, pod铆a pasar hambre, pero claro, no estaban all铆, los que a mi me gustaban, entonces me explic贸 que deb铆a modificar mis costumbres alimentarias, comer despacio, controlar las porciones.

Aprend铆 a no tener ansiedad, a saber esperar el tiempo que el organismo necesita para degradar sus componentes y al no comer de m谩s hace que no se depositen las grasas sino que las elimine con el correr del tratamiento.

Entend铆 que los kilos que me acompa帽aban durante tantos a帽os, no los pod铆a bajar r谩pidamente, que no hay ninguna receta m谩gica, la magia esta en los circos, no en el consultorio de un buen nutricionista,

Deduje que todo se logra con voluntad y perseverancia.

No fue ni es f谩cil la tarea. Aprend铆 a decir 鈥 NO鈥 ante alimentos que me perjudican la buena evoluci贸n del tratamiento. Eso no quiere decir que siempre lo pueda controlar.

Cuando salgo con mis amigas o voy a reuniones, trato de elegir lo que debo comer y siempre tengo presente, las palabras que me dijo mi nutricionista, 鈥渞ecord谩 que vos eres mas importante, que cualquier porci贸n de alimento que veas y te tiente鈥, con mis aciertos y desaciertos, ya llevo bajados 34 kilos, en dos a帽os ininterrumpidos, con este plan nutricional, estoy muy bien, me siento mas integrada a la sociedad, estoy contenta.

Puedo sentir que no es sacrificio efectuar un plan adecuado a m铆 que se va modificando de acuerdo a los cambios que yo presente en cada una de las situaciones que vaya transitando durante el tratamiento.

Estoy logrando el objetivo que me propuse, desde el primer d铆a que fui al consultorio.

No quiero volver al pasado. S贸lo me lo recuerdan las fotos y la ropa que usaba antes y veo otra Alicia que me agrada m谩s que la anterior.

Anteriormente cuando iba a comprarme ropa, dec铆a, 鈥 no hay un talle mas鈥 y ahora digo 鈥 no hay un talle menos鈥 eso me hace levantar mi autoestima y valorar lo que con esfuerzo estoy logrando. Me preparo ricas comidas, saco las recetas de los libros de Alicia, donde explica en una forma muy clara, el valor nutritivo de cada alimento, las porciones, la importancia de hacer ejercicio, o cualquier otra actividad f铆sica, libros muy interesantes.

Para finalizar, quiero agradecer a Alicia, su permanente ayuda, el saber escucharme, darme su opini贸n, el brindarme su amistad (tan valiosa para mi), su calidad humana, su don de gente, su espiritualidad, todo eso y mucho mas, hace que sea un ser humano EXCEPCIONAL. A la Licenciada en Nutrici贸n Alicia Crocco, le agradezco su ayuda profesional, lo que hace para que yo, est茅 logrando una mejor calidad de vida, todo lo hace con dedicaci贸n y paciencia, se nota que ama su profesi贸n. Estoy orgullosa que sea mi nutricionista y una profesional EXCELENTE, mi eterno agradecimiento, y como siempre te digo- 鈥渘unca te voy a defraudar鈥 QUE DIOS TE BENDIGA.

Mar铆a Susana

No todos respondemos al llamado de Dios. En la medida que puedas ir conociendo las maravillas que Dios hace en las vidas de quienes creen en 脡l, podr谩s transitar la vida con confianza hacia un sitio agradable, y frente a todos los objetivos que te propongas, si te ayudas y te dejas ayudar, y oras con fe, 脡l te responder谩 con bendiciones.

El tratamiento para adelgazar no es sencillo. Muchas veces son comenzados con entusiasmo y como el objetivo propuesto no se cumple en el tiempo que se cree, ya se pierde el horizonte y se buscan otras alternativas.

Tambi茅n se puede caer en el propio abandono y retroceder hacia la etapa del descontrol alimentario, de la falta de voluntad para cambiar y adquirir h谩bitos saludables. Otras veces, en cambio, se va en busca de tratamientos m谩gicos, que brindan resultados moment谩neos.

Lo que un creyente busca, en la medida que ore al Padre y acepte sus tiempos y su voluntad, es pedir lo que desea y, a trav茅s del esfuerzo, de la perseverancia para ir venciendo etapas no favorables que podr铆an apartarlo de la meta, confiar en las promesas y no tener en la mente pensamientos desestimulantes.

Tienes que adelgazar y tu mente no est谩 preparada para eso. Es necesario que abras las puertas de tu coraz贸n para que puedas recibir, si es lo que deseas, las bendiciones que Dios tiene para ti.

Testimonio de una sanaci贸n

De c贸mo conoc铆 a Dios

Cuando mi vida se me hab铆a ido de las manos, cuando ya no ten铆a gobierno, sino compulsi贸n, cuando ya no me quedaban ni esperanzas, ni sue帽os鈥, anid茅 en el dolor. El dolor de no haber sido querida, el dolor de ser rechazada, el dolor de los abandonos y las p茅rdidas, el dolor de la violencia y los golpes continuos, el dolor de鈥

El dolor se me hizo hogar, angustia y final鈥

Siempre supe que exist铆a Dios, pero s贸lo me hund铆 en su misterio cuando ya no ten铆a de d贸nde asirme, cuando ya mi vida no me pertenec铆a y cualquiera hac铆a conmigo lo que quer铆a鈥, tan s贸lo porque lo 煤nico que yo buscaba era ser aceptada.

En el m谩s terrible vac铆o, le ped铆 a Dios que me salvara鈥, que estaba dispuesta a hacer cuanto me pidiese. Y鈥 si lo hac铆a, si me aliviaba, si me permit铆a ser feliz鈥 aceptar铆a sus mandatos.

En ese instante, percib铆 que algo entraba en m铆 y que recorr铆a mi cuerpo desde arriba hasta abajo; mi mente se abri贸 (se fue el embotamiento) y mi coraz贸n comenz贸 a sentir una felicidad incontenible, infinita, inefable, irracional que no me abandon贸 y siento en la actualidad.

As铆 me comenz贸 a sanar Dios, un cambio de vida de 180 grados en el que no intervino la deliberaci贸n intelectual, s贸lo sucedi贸 as铆: dej茅 de trasnochar, dej茅 de fumar, de jugar barajas, de comer mis u帽as鈥, en definitiva鈥, dej茅 de arruinar mi vida.

Pero no me pod铆a liberar de mi adicci贸n a la comida, a pesar de mi deseo de vivir, pues el Se帽or a煤n ten铆a que acomodar algunas cosas para que la sanaci贸n definitiva sucediera.

Con tan s贸lo 1.47 m de altura, en el a帽o 2005 estaba pesando 145 kilos. Tomaba en ese entonces pastillas para la presi贸n, para el coraz贸n, para la ansiedad, para los ataques de p谩nico, para la digesti贸n, para la retenci贸n de l铆quidos, para dormir y para despertar, etc., incluida la vacuna contra la gripe.

El m茅dico que me comenz贸 a tratar me quit贸 toda medicaci贸n y me dio una dieta que nunca cumpl铆. Cada dos meses me daba 鈥淪epia鈥 de diferente gradaci贸n. Baj茅 a lo largo de ese a帽o veinte kilos sin el m谩s m铆nimo cuidado en la alimentaci贸n ni ejercicio alguno.

En enero de 2006, hice la novena a la Virgen de la Candelaria, pidiendo que la madre de Dios intercediera por mi salud. Termin贸 en su fecha, el 2 de febrero de 2006, y como el 11 del mismo mes era el d铆a de la Virgen de Lourdes, continu茅 con una nueva novena, pero con el mismo pedido (que la madre de Dios intercediera por mi sanaci贸n).

Ese mes de febrero apareci贸 en casa un hombre (evangelista) que me dijo que me quer铆a ayudar a bajar de peso. Comenzamos a caminar dos veces por semana y una vez por semana me hac铆a masajes.

Ese mismo mes, reanud茅 mi terapia, pero esta vez con m谩s empe帽o en sanarme, m谩xime porque, por herencia, en mi familia tenemos una estructura de pensamientos obsesivos y yo quer铆a que mi psic贸loga me ayudase a eliminar los pensamientos nocivos cuando se me instalasen.

De c贸mo conoc铆 a Alicia Crocco

Por esos d铆as, me viene a ver una se帽ora de la iglesia (parroquia Santa Clara de As铆s de Ciudadela) y me dice que conoce a una nutricionista que est谩 por hacer un libro y que est谩 buscando 鈥渉iperobesos鈥. Ese mismo d铆a (lunes), me comuniqu茅 con Alicia Crocco y concertamos una entrevista para el mi茅rcoles 15 de febrero de 2006.

A partir de ese momento, comenc茅 a sentir una profunda angustia. Me cost贸 dormir y me sobrevino una sensaci贸n de profundo desasosiego, mezcla de miedo, impotencia, incertidumbre y much铆sima angustia. Y llor茅鈥, llor茅 much铆simo鈥 Toda la noche del martes, la incertidumbre me imped铆a pensar y reavivaba en mi memoria fracasos y dolor鈥

Por ese entonces, como expres茅, NO hac铆a dieta. Y鈥 no sab铆a si quer铆a hacerla鈥 Tantas veces hab铆a fracasado en mis intentos de sanaci贸n que tem铆a hacer ese nuevo intento y s贸lo lograr acercarme m谩s y m谩s a mi muerte, a mi fin.

No obstante, el mi茅rcoles fui a ver a la licenciada Crocco, quien me recibi贸 con alegr铆a, me pidi贸 mis an谩lisis cl铆nicos y otros antecedentes m茅dicos, y me pes贸. Para ese entonces ya estaba en los 125 kilos.

Durante toda la entrevista, trat茅 de explicarle mi historia y la interminable cadena de fracasos y sufrimientos. Ella me alentaba con pensamientos positivos y me explic贸, en una lista impresa, c贸mo deb铆a combinar los alimentos. Al retirarme con dicha lista en la mano, tuve la sensaci贸n de no haber sido o铆da.

Mi negaci贸n a la dieta y a todo lo concerniente a la alimentaci贸n era tan fuerte que ya no hac铆a compras, tampoco cocinaba (com铆a en lo de mi madre, ped铆a por tel茅fono o sal铆a). El punto era no ocuparme de la comida, algo que tuve que trabajar con mi psic贸loga, asumirlo y revertirlo, con la ayuda de Dios, desde lo m谩s profundo de mi alma.

De c贸mo Dios me est谩 sanando

Las primeras semanas de dieta fueron espantosas. Mi mente se hab铆a obsesionado con el tema. No encontraba el queso magro que se me ped铆a, empec茅 a comer papa y batata, que hac铆a dos o tres a帽os que no injer铆a, e incorpor茅 gran cantidad de vegetales, alimentos que no acostumbraba.

Mi mente estaba como embotada y ofuscada. En las entrevistas siguientes con Alicia, adem谩s de sentir que no me o铆a, empec茅 a sentir que estaba terriblemente sola: yo y mi adicci贸n, mi adicci贸n y yo. Me puse tan mal psicol贸gicamente que sent铆 que Alicia no me escuchaba, no me entend铆a ni compart铆a mi vida, s贸lo me recib铆a con alegr铆a, me pesaba, repet铆a pensamientos positivos y me alentaba. Nada de lo que yo precisaba.

Lo que necesitaba era que alguien se metiese en mis dificultades para hacer la dieta, que se hundiese conmigo tan profundo como mis ca铆das y me rescatase, que me ayudase a buscar las soluciones y me propusiera salidas alternativas, pero鈥 no fue posible鈥

Ni Alicia, ni nadie me sosten铆a. El idioma del sufrimiento es a-conceptual y s贸lo lo puede hablar quien padece. Nadie puede comprender el idioma del dolor鈥, s贸lo Dios鈥

Era el Se帽or quien se presentaba en mi angustia, en mi soledad鈥 S贸lo Dios me animaba y a veces鈥, cuando pensaba en dejar todo, s贸lo Dios me fortalec铆a.

A poco de comenzar a hacer esta dieta, observ茅 que bajaba m谩s r谩pido de peso. Esto me ayud贸 mucho a 鈥渉acer un h谩bito鈥 de esta nueva forma de alimentarme.

Recuerdo que a poco de comprometerme a hacer dieta comenzaron a invitarme a los cumplea帽os. Todo era grasa y masa, nada diet茅tico. Algunas fiestas las elud铆, a otras tuve que ir pero com铆a antes, y en otras me tent茅 y me sal铆 de la alimentaci贸n que me correspond铆a. Eso s铆, el mismo d铆a volv铆a a retomar el tratamiento.

Paralelamente, sin otra alternativa, empec茅 a abandonarme en Dios y, al hacerlo, mi mente se comenz贸 a descomprimir y la dieta fue dejando de ser traum谩tica. Fui menguando la obsesi贸n y llevando mi camino con m谩s naturalidad. No obstante, algunas veces tuve dificultades.

Estoy en 112 kilos. Me estoy sanando. Contin煤o con el plan de Alicia Crocco, las caminatas y la terapia, pero, por sobre todas las cosas, siento que el poder de Dios me impulsa hacia mi sanaci贸n total y definitiva.

Gracias鈥, 隆Creador m铆o!

Suma perfecci贸n, Supremo bien.

Gracias por amarme infinitamente, por crearme y

recrearme a cada instante.

Gracias鈥 por no hacer o铆dos sordos a mi dolor,

por infundir en m铆 tu Santo Esp铆ritu

para que pudiera realizar lo que para m铆 era

鈥渦n imposible鈥.

Gracias por ser camino providente en el momento

de mi m谩s terrible encrucijada y ya casi鈥 sin salidas.

Gracias por donarme la vida de tu Santo Hijo, el buen Jes煤s,

porque con 脡l, que venci贸 el mundo y la muerte,

puedo ir venciendo d铆a a d铆a

todas las fuerzas que me empujan a la muerte.

Gracias por acercarte a m铆,

al punto de hacerte carne y pan por m铆.

Gracias鈥 por darme una madre cercana, como Mar铆a,

que se ocupa de m铆 como vos quer铆as.

Gracias tambi茅n por mis hermanos鈥, tus siervos,

porque seg煤n su ciencia, dones y disponibilidad,

colaboran con vos en el plan de mi sanaci贸n total.

Sepa el mundo que desde siempre

todo lo bueno, bello y saludable en m铆 fue y es

鈥淒ON venido de ti,

maravilloso Dios nuestro鈥.

Gracias, licenciada Alicia Crocco, por tener un alma d贸cil a las inspiraciones del Se帽or y as铆 ser un instrumento eficaz en el plan de restauraci贸n de quienes m谩s sufrimos. Gracias y que Dios todopoderoso te bendiga grandemente.

Elsa Viavattene

Creyente y fiel practicante. Adelgaz贸鈥 con mucho esfuerzo y fe. Actualmente, tiene sus vaivenes pero no deja de lado el objetivo de no volver hacia atr谩s.
Deseo compartir la experiencia de mi enfermedad, la obesidad. Cada uno de nosotros puede tomar esta ayuda externa tal como la sienta.Es algo ajeno a uno mismo. No es materia de discusi贸n. Es una experiencia personal.

Lo valioso ser谩 creer, porque nos podr谩 servir, entonces, para el restablecimiento de nuestra salud mental y nos ayudar谩 a vivir sin las comidas y bebidas indebidas.

Soy una persona de fe y oraci贸n. Pertenezco a un grupo de oraci贸n carism谩tico. Mi exceso de peso hizo que tuviera consecuencias f铆sicas: dolores de rodillas, en las piernas, en la cadera. Llegu茅 a pesar 87 kilos y por mi altura (seg煤n Alicia) era extremadamente excesivo.

En mi casa, los dormitorios y el lavadero est谩n ubicados en el primer piso, y eso me significaba mucho esfuerzo, debido a mi exceso de peso.

Adem谩s, tengo algunas enfermedades que con la ayuda de Dios y de Alicia est谩n controladas, debido a que me dej茅 ayudar por ellos. No obstante, me cuesta mucho seguir el camino para llegar a mantener mi salud. Muchas veces pierdo la constancia y eso me hace desviarme del horizonte que pretend铆 alcanzar, pero鈥 con la ayuda de Dios y la intervenci贸n profesional de Alicia vengo venciendo barreras.

Hace muchos a帽os, comenc茅 con Alicia el tratamiento nutricional (en el a帽o 1993). Con mucho esfuerzo y dedicaci贸n, logr茅 bajar veinte kilos, y como no hice el mantenimiento, con el tiempo los volv铆 a recuperar y aun m谩s que eso, sinti茅ndome cada vez peor y probando con m茅todos que no me conduc铆an a la salud, como siempre me dice Alicia.

A pesar de mi fe, no pude sostener mi objetivo y, como les dije, volv铆 a recuperar los kilos perdidos.

Los a帽os fueron pasando y Alicia, cada vez que me ve铆a, trataba de hacerme recapacitar. Me quer铆a hacer entender que no ten铆a que demorarme m谩s y que ten铆a que volver a decidirme a comenzar un nuevo tratamiento. Tambi茅n me aseguraba que esta vez, con la ayuda de Dios, los resultados ser铆an beneficiosos.

Alicia me llamaba reiteradas veces para que no me dejara estar y fue entonces cuando comenc茅 a orar con firmeza y 脡l me mostr贸 que ten铆a que volver a iniciar el tratamiento con Alicia (mi ahijada de confirmaci贸n).

No fue f谩cil decidirme. A trav茅s de la oraci贸n, pude detectar cu谩les hab铆an sido mis fallas anteriores. Le ped铆 a Dios la voluntad, la constancia y la perseverancia que no ten铆a.

Comenc茅 paulatinamente a modificar h谩bitos alimentarios a trav茅s de las recomendaciones que Alicia me hac铆a y a tomar conciencia de que los cambios deb铆an ser para toda la vida que me tocase recorrer.

Comenc茅 a distinguir cu谩les eran los alimentos que deb铆a elegir en mi men煤 diario y sus cantidades, de acuerdo con mis caracter铆sticas personales, siempre aprendiendo en todas las consultas semanales.

Las excusas de que estaba gorda por mi hipotiroidismo fueron desapareciendo con el paso del tiempo.

No dejo de admitir que cuando tengo alguna fiesta o reuni贸n como sin culpa, pero tengo presente que deber茅 continuar con mi plan una vez que estos acontecimientos hayan pasado.

A pesar de que estoy en el mantenimiento, me cuesta mucho hacer el plan nutricional por mis compromisos familiares, por muchas situaciones que debo asumir, y eso hace que muchas veces me olvide de los cuidados.

Como estoy en el mantenimiento, falto muchas veces a los controles y Alicia me reprende y me hace recordar los resultados que he obtenido desde aquel a帽o, cuando despu茅s de haber adelgazado tantos kilos los volv铆 a recuperar.

La oraci贸n es constante. Soy consciente de que puedo volver a caer por mi condici贸n humana. A pesar de ser creyente y depositar esta situaci贸n en los brazos de Dios, me cuesta mucho y las tentaciones me vencen en muchas situaciones. No obstante, s茅 que esta vez no dejar茅 de cuidarme y que me dejar茅 ayudar por Dios y por Alicia.

Mi problema fue siempre el grado elevado de ansiedad. Com铆a descontroladamente, aferr谩ndome a la idea de que mi hipotiroidismo hac铆a que no pudiera controlar mi aumento de peso.

Gracias a Dios, todo lo puedo en aquel que me conforta. Puedo controlar mi enfermedad, la obesidad, y cambiar mi actitud mental.

Mi propuesta actual es cuidarme d铆a a d铆a y s茅 en fe que ser谩 para el resto de mi vida.

Ya baj茅 veinte kilos con much铆simo esfuerzo. Durante mucho tiempo, aun sabiendo que mis obst谩culos me superaban reiteradas veces, no afloj茅 y segu铆 entreg谩ndole a Dios el tratamiento y trat茅 desde m铆, modificando mi mente, no enga帽arme y enfrentar mis trabas.

Le doy gracias a Dios por intervenir en este objetivo tan importante en mi vida, por mi amiga, ahijada y nutricionista Alicia, que me tiene mucha paciencia, y por detectar su amor desinteresado por cada uno de sus pacientes.

Quiero compartir estas citas b铆blicas que pueden ayudarte a abrir tu coraz贸n:

鈥淐errando nuestros ojos, le pedimos a Dios que entre en nuestros corazones.

Prep谩rate para venir al encuentro de tu Dios鈥 (Amos 4:1).

鈥淐lama y yo te responder茅; te mostrar茅 cosas grandes y secretas que t煤 ignoras鈥 (Jerem铆as, cap铆tulo 33, vers铆culo 3).

鈥淓n mi angustia, llam茅 a Yav茅 y me respondi贸鈥︹ (Jon谩s, cap铆tulo 2, vers铆culo 3).

鈥淧ues bien, yo les digo: Pidan y se les dar谩, busquen y hallar谩n, llamen a la puerta y les abrir谩n. Porque todo el que pide, recibe, el que busca, halla, y al que llame a la puerta se le abrir谩鈥 (Lucas, cap铆tulo 11, vers铆culos 9 y 10).

鈥淐rezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Se帽or y Salvador Jesucristo. A 脡l la gloria ahora y hasta el d铆a de la eternidad. 隆Am茅n!鈥 (Segunda carta de Pedro, cap铆tulo 3, vers铆culo 18).

Dios bendiga a mi ahijada Alicia y a todos los que estamos en carrera por bajar de peso y estabilizarnos.

隆Am茅n!

Paula Maria Lucero.

Llevo bajados 7 kilos y medio, y todav铆a me falta. Conoc铆 a Alicia por medio de su libro La dieta positiva, que lleg贸 a mis manos a trav茅s de Victoria, una amiga de la facultad.
En toda mi existencia hice miles de dietas y a estas alturas las conozco todas. Nunca tuve demasiados problemas a la hora de bajar de peso. Incluso hoy, Alicia me recalca: “Paula, no tienes dificultad para bajar de peso, t煤 puedes…”. Pero reconozco que lo que siempre me falt贸 fue voluntad, fuerza dir铆a, para poder lograr mi m谩ximo objetivo, que es estar en mi peso saludable y sentirme bien, c贸moda conmigo misma y con mi cuerpo.

Desde que comenc茅 el tratamiento, muchas cosas cambiaron en m铆. Lo que m谩s destaco es el comportamiento que fui adquiriendo frente a los alimentos. La forma ordenada de comer y distribuir las ingestas me lleva a no sufrir ataques de hambre, y mucho menos de ansiedad; s贸lo experimento la que inevitablemente se siente cuando se emprende un camino nuevo…

Adem谩s de haber conseguido un orden en mi estructura alimenticia, y de haber aprendido a respetar lo m谩ximo posible la pir谩mide nutricional, que es algo que Alicia me hace cuidar mucho, lo mejor de todo este cambio fue justamente haberla conocido a ella, a Ali, que es mucho m谩s que una nutricionista para m铆. Es una gu铆a en todos los aspectos. Se interesa por m铆 no s贸lo en materia alimentaria sino tambi茅n en el aspecto an铆mico, ayud谩ndome a controlar mis ansiedades (que, debo confesar, son muchas) y d谩ndome fuerzas siempre, carg谩ndome de pilas y de buena onda.

En este ultimo tiempo -llevo casi 3 meses de tratamiento- he sufrido algunos tropezones, pero cada vez que salgo del consultorio de Alicia siento que estoy lista para volver a empezar. Lo que m谩s me gratifica es contar con ella y con mi familia como sost茅n; es s煤per importante tener un buen respaldo, porque con este equipo ser铆a una gran picard铆a no llegar a mi meta.

Comentario. Paula es una muchacha que sabe escuchar los consejos nutricionales que le doy. A pesar de que tiene muchos altibajos, no se da por vencida y contin煤a luchando para alcanzar su meta. Siento que al estar afianzadas, al poseer un di谩logo fluido y aceptar que existen errores, lo lograr谩.

Valeria Marjovsky

Hola a quien llegue a estas p谩ginas. Antes que nada, quiero darles la bienvenida. S铆, la bienvenida a mi historia. Como toda historia, tiene algunas partes m谩s bellas y otras donde la ayuda de Dios fue y es fundamental en mi vida.

Durante mucho tiempo, fui una persona flaca y feliz con mi cuerpo; era mi 茅poca adolescente. Si bien era muy flaca, como tambi茅n soy muy alta, siempre tom茅 los recaudos, por consejo y el cuidado de mi madre, para no parecer demasiado provocativa. Lo cierto era que, usara lo que usara, me quedaba lindo. 隆Qu茅 buenas 茅pocas aquellas! Pero no la recuerdo con tristeza, sino como una buena etapa de mi vida y como un objetivo para retomar las cosas que me hac铆an bien.Luego me puse de novia, a estudiar en la facultad y consegu铆 un trabajo estable. Todo esto signific贸 resignar tiempo libre que ocupaba generalmente con deportes y dedicarme, atr谩s de un escritorio, a realizar un 煤nico deporte: mover la mand铆bula, no s贸lo para hablar, sino para comer, comer y cada vez comer M脕S鈥 y de pronto鈥, como si nada, diez kilos m谩s鈥 Como no era tanto, comenc茅 una dieta鈥 Y claro鈥, como toda dieta realizada sin ayuda profesional鈥, dur贸 menos que un suspiro鈥, pero la consecuencia se tradujo en varios kilos m谩s agregados a mi cuerpo.Intent茅, para solucionarlo, ir a los grupos de autoayuda, pero escuchaba al resto y no lograba identificarme. Siempre dec铆a que hac铆a todo bien, pero ment铆a a menudo. Otra actividad pronto ocup贸 ese horario y dej茅 ese espacio.

Luego, desafortunadamente, tuve que pasar por una seguidilla de esos hechos de los que uno prefiere no acordarse鈥 Uno aprende con el tiempo que lo que no te mata te acerca m谩s a Dios鈥 O al menos ese fue mi caso. Pero claro, en ese momento mi voluntad estaba muy nublada鈥, por lo que me agred铆a con m谩s comida. Lo peor era que sent铆a que no me comprend铆an y que yo pod铆a controlarlo, entonces, cuando no me ofrec铆an repetir o sacaban la bandeja de la mesa, me apresuraba a tomar m谩s comida, aunque no la quisiera. Era una rebeld铆a, pero, sobre todo, era una forma de alejarme del resto, de quienes al querer cuidarme me discriminaban o me trataban diferente. Fue una situaci贸n muy fea鈥

Dios me ha dado un 谩nimo optimista y no me gusta sentirme mal. La vida tiene muchas cosas lindas, m谩s all谩 de las cosas que a veces nos hacen crecer de golpe鈥 Y uno con el tiempo aprende el porqu茅 de las situaciones鈥 Pero, adem谩s de crecer de golpe鈥, segu铆a creciendo el n煤mero en la balanza鈥 y opt茅 por鈥 ir al gimnasio y no hacer dieta鈥 隆Claro, despu茅s del sedentarismo bajaba muy bien! Pero cambi茅 de trabajo y el gimnasio no me quedaba cerca鈥, motivo por el cual renunci茅鈥

Luego, opt茅 por hacer lo opuesto: dieta y no gimnasia鈥 Como sab铆a que sola no pod铆a, fui a una especialista de una prepaga鈥 y me sent铆 muy mal al ver que ten铆a las mismas dietas estructuradas de siempre, que el no poder hacer algo era culpa de mi falta de voluntad y que era lo suficientemente grande como para saber qu茅 era lo mejor para m铆.

De ah铆 pas茅 por dietas milagrosas de todo tipo, desde la del astronauta hasta la auriculoterapia鈥 Bajaba, claro, pero cada vez que largaba, volv铆a a subir m谩s de lo descendido. Despu茅s, pretend铆 ser autosuficiente鈥, ya que si depend铆a de m铆鈥 Las dietas las sab铆a de memoria鈥, pero descubr铆 que uno es m谩s condescendiente con uno que con los dem谩s鈥 y evitaba bastante la balanza y las fotos (隆enemigos que hacen enfrentarse con quien uno es, PUES NO MIENTEN!). Claro, despu茅s de un nuevo fracaso, intent茅 lo que s茅 que muchas pasamos: creer que uno est谩 bien as铆 y que no importa el peso, sino el coraz贸n (vaya iron铆a: para cuidar el coraz贸n hay que cuidar el peso鈥).

Estando en esa etapa de 鈥渕e acepto as铆鈥, Dios me dio dos se帽ales que capt茅 de inmediato y no pude dejar de ver con claridad. Una fue una foto de entrecasa que me sac贸 mi novio. Ni bien la vi, la aborrec铆 y dije: 鈥淓sta no soy yo鈥, y si bien la borr茅 de la c谩mara, qued贸 en mi retina y en mi mente como lo que S脡 que no quiero volver a ser. Con esa sensaci贸n, estaba un d铆a prepar谩ndome un caf茅 en el trabajo y escuch茅 la conversaci贸n de dos compa帽eras que hablaban de una nutricionista. Me llam贸 la atenci贸n que quien estaba siguiendo el plan estuviera muy animada, as铆 que me integr茅 a la charla y le consult茅.

As铆 llegu茅 a Alicia, cont谩ndole todas mis negaciones, frustraciones y desconfianzas, y ella me dio apertura, entendimiento, comprensi贸n. Un plan nutricional amigable, una compa帽era fiel a la hora de enfrentar el problema y, sobre todo, con poder de decisi贸n. Me ense帽贸 y me ense帽a a diario que todo es un aprendizaje cotidiano, que todo se puede, pero en su justa medida, a valorar cada logro. A ponerse metas posibles, a superar desaf铆os, pero siempre con alegr铆a, gozo y en la paz de saber que uno est谩 en manos de Dios.

Hoy en d铆a, estoy feliz de ver que cada semana puedo ponerme nuevamente una prenda que ya no pod铆a usar, que me tienen que achicar otras que ya me quedan grandes. Alicia me ense帽贸 a valorar la actividad f铆sica al nivel de las otras actividades, ya que es fundamental para mi salud tanto f铆sica como mental. Al respecto鈥, quiero contarles algo que me pas贸:

Como les coment茅, sol铆a hacer mucho deporte. Al retornar al club, quise, sin darme cuenta, recuperar ese tiempo perdido. Una vez m谩s, por no escuchar a mi cuerpo y forzarlo m谩s de lo que pod铆a, tuve que parar un mes m谩s. De esto estoy aprendiendo y, mal que me pese, estoy yendo y aumentando paulatinamente las clases para reacomodar mis m煤sculos y articulaciones, despert谩ndolos para que dejen su pereza. Me imagino que est谩s pensando: 鈥淧ero a vos te gusta el deporte y a m铆 no鈥. Si yo pienso en actividades como aer贸bica o aparatos, 隆tambi茅n me resultan aburrid铆simas!, pero prob茅 con otras actividades como acu谩tica, bailes varios, etc., y encontr茅 varias donde me divierto y me siento bien al ver que PUEDO. Y aunque los gimnasios son costos, es salud, y mi salud lo vale.

En estos d铆as, estoy atravesando algunas situaciones diferentes a las habituales y me asombro de ver c贸mo puedo separarlas de la comida. Y esto a la vez me da fuerzas para seguir en pos de un peso saludable. Por 煤ltimo, quiero agradecerte el que hayas compartido mi historia y le pido a Dios que te d茅 las fuerzas para tomar esa decisi贸n de dar un paso hacia tu bienestar. 脡xitos.

Comentario a estos testimonios

Ojal谩 que las personas que participaron con su testimonio te sirvan de ejemplo, ya que demuestran que, aun teniendo dificultades con sus cuerpos y con su salud, pueden adelgazar con un pilar important铆simo, que es la fe en Dios y en s铆 mismos.

Si a煤n no conf铆as en la misericordia de Dios o si no lo conoces, ponlo a prueba y podr谩s comprobar cu谩nto puede cambiar tu vida en todas sus 谩reas.

Cabe destacar que no todo aquel que tenga trabas para adelgazar y llegue a la meta creyendo en Dios podr谩 mantener su peso hasta el fin de sus d铆as. Ser谩 necesario que contin煤e con los cuidados, ya que la fe no es algo m谩gico, sino que (como lo dije antes) es un pilar anexado que te ayudar谩 a lograr tu objetivo.

Testimonios de Pacientes extra铆dos del libro La Dieta Positiva y La Dieta de Alicia Crocco.

Lucila Gomez.

Recuerdo que todo comenz贸 el jueves 1潞 de febrero de 2001. Conoc铆 a Alicia en el consultorio de Villa Ballester (provincia de Buenos Aires). Me sent铆a totalmente desalentada, pensando que jam谩s ser铆a delgada, ya que un tiempo atr谩s hab铆a recurrido a una nutricionista a la que consult茅 s贸lo una vez debido a que era una persona sumamente fr铆a; de esa experiencia saqu茅 en conclusi贸n que les daba la misma hoja de recomendaciones a todos los que acud铆an a su consultorio, y que por lo tanto no era un plan alimentario adaptado a m铆. Aunque no me sent铆 motivada por su actitud, comenc茅 la dieta con gran entusiasmo, pero dur贸 poco m谩s de dos semanas. Por todo eso yo cre铆a que una nutricionista no era el camino correcto para solucionar mi problema.

Hago dietas desde los doce a帽os; siempre preocup茅 mucho por lo est茅tico, y m谩s aun en la etapa por la que estoy pasando.

A mi primera consulta con Alicia llegu茅 triste, con pocas expectativas, pero enseguida not茅 su calidez y sus deseos de ayudarme. Aquel 1潞 de febrero pesaba 79,5 kilos y cre铆a que era imposible llegar a los 65, como deseaba en ese momento. Sin embargo, ahora, despu茅s de mucho trabajo interno y grandes cambios en mis h谩bitos alimentarios y mi estilo de vida, estoy pesando 59 kilos y me parece estar so帽ando. Todav铆a me faltan 4 kilos bajar. Antes no pod铆a ponerme un short o una pollera; en pleno verano andaba con jogging y buzo; no me gustaba ir a bailar y s贸lo ten铆a un jean que me entraba. Adem谩s, cuando iba a comprarme ropa, nada me quedaba bien, lo cual me produc铆a mucha depresi贸n. Algo para resaltar: me pon铆a muy mal cuando los chicos, en la calle, me rechazaban y me gritaban “gorda” o cosas relacionadas con mi cuerpo; a煤n sigo sin comprender esas actitudes tan hirientes para una persona que padece sobrepeso. Trato de entender que s贸lo es una cuesti贸n de inmadurez por parte de esos “nenes”.
Muchas de las veces que iba al consultorio de Alicia y me sent铆a recontenta por el resultado que hab铆a logrado en una semana, al salir a la calle me volv铆a el desaliento, causado por alg煤n grupo de esos chicos; me gustar铆a volver a verlos, para encararlos y decirles lo que siente una persona excedida de peso. Ahora me siento fuerte para enfrentarlos.

Mi tratamiento tuvo varias etapas. Hab铆a meses enteros en los que no pod铆a bajar; quiz谩s en una semana bajaba medio kilo, pero a la siguiente lo recuperaba. Estuve as铆 desde marzo hasta julio de 2001. Despu茅s comenc茅, muy lentamente, a perder algunos kilos m谩s, hasta febrero de 2002, cuando tuve que abandonar el plan por motivos personales. Lo reanud茅 en agosto de ese mismo a帽o con Alicia, con 4 kilos de m谩s. Me di cuenta de que no pod铆a hacerlo sola, de que necesitaba su contenci贸n y su afecto. Siento que sin su apoyo no lo habr铆a logrado jam谩s. Tambi茅n resalto la importancia de mi madre, que me hizo conocer a Alicia y me ayud贸 cuando yo cre铆a que ya no hab铆a soluciones para desprenderme de mis kilos de m谩s.
En cada intento sent铆a que no lograba mi meta, que jam谩s podr铆a decir “soy feliz”, pero me equivoqu茅. Todo esto me ayud贸 a recuperar un poco mi autoestima, a valorarme y darme cuenta de que nada es imposible; s贸lo hay que propon茅rselo y poner fuerza.
Gracias, Alicia. Te quiero much铆simo.

Comentario:
Este testimonio es la demostraci贸n de que muchos seres humanos son hirientes porque no pasaron por situaciones semejantes a la de la persona que hostigan. Lucila pudo vencer barreras muy arraigadas y espero que contin煤e luchando para mantenerse en su peso saludable. Si sigue ayud谩ndose, cuidando el resultado, concurriendo a las consultas que deba efectuar, sin duda jam谩s volver谩 hacia atr谩s.
Aunque ella dice que le quedan 4 kilos por bajar, quiero aclarar que, de acuerdo con mi an谩lisis de su estado general, realizado a trav茅s de 铆ndices antropol贸gicos, est谩 ya en su peso saludable. Aun as铆, la tarea contin煤a: comienza la etapa de valorar cada vez m谩s el resultado y mirar el pasado como una historia no repetible, que le sirvi贸 para luchar y vencer obst谩culos, para triunfar.

Gonzalo Magallanes.

Baj贸 25 kilos en dos meses, sin pasar hambre. Hace aproximadamente diez a帽os que se mantiene en su peso.

No voy a negar que es hermoso de vez en cuando darse unos atracones b谩rbaros, o participar en comilonas con motivo de alg煤n festejo, o simplemente comer lo que realmente nos encanta y que por lo general engorda, pero鈥 驴saben una cosa? Yo ahora lo puedo hacer sin culpa y de manera ordenada. 驴C贸mo es posible esto? Les cuento.

Siempre fui gordo, obeso, rollizo, pero feliz. De chico, en el f煤tbol siempre iba al arco, nunca jugaba de delantero o mediocampista con proyecci贸n. En el ring-raje me agarraban siempre. Treparme a mi 谩rbol era un triunfo. Obviamente, ten铆a problemas con la ropa, que casi nunca me quedaba c贸moda. Ni hablar de lo que sufr铆a en verano. Me transpiraba la vida y, con aquellas capas de tejido adiposo, el calor se multiplicaba.

Lleg贸 la adolescencia y las cosas cambiaron. Cambi贸 el car谩cter, cambiaron los gustos y cambiaron las necesidades. Era una etapa muy, pero muy decisiva para m铆: vivirla a pleno y del modo m谩s feliz posible iba a marcar la manera en que encarar铆a el resto de mi existencia.

La felicidad es la raz贸n por la que vivimos, pero cada ser humano tiene su particular par谩metro de lo que es la felicidad. Yo tuve una infancia muy feliz, pero cuando entr茅 en la adolescencia not茅 que algo me estaba pasando, algo no estaba funcionando bien. Ten铆a amigos, me llevaba de diez con mi familia, no me iba mal en el colegio鈥 pero ya no estaba c贸modo con mi zap谩n, empezaba a sentirme mal con mi aspecto, no me gustaba a m铆 mismo, y eso ya es grav铆simo.

Si uno tiene la suficiente personalidad -y yo en esa etapa estaba forjando la m铆a-, no le importa la opini贸n de los dem谩s, pero lo que s铆 es fundamental para sobrellevar los avatares cotidianos es estar conforme con uno mismo, y no lo digo s贸lo desde el punto de vista est茅tico, sino con respecto a los propios logros.

El profesor de educaci贸n f铆sica de mi colegio me vio condiciones para jugar al rugby; por supuesto, para ocupar el puesto de pilar, en el que se necesita tener un gran peso (茅sa es una de las muchas virtudes de este hermoso deporte: 隆los gordos son imprescindibles!). Empec茅 a jugar en el equipo colegial y luego en el San Isidro Club. A trav茅s del juego pod铆a aliviar la angustia que me causaba la obesidad. Pero me agotaba muy r谩pido, no terminaba los partidos en buenas condiciones, no rend铆a todo lo que era posible. No alcanzaba la voluntad; me sent铆a muy, pero muy pesado, y les confieso que no era atractivo para las mujeres. Como tambi茅n hac铆a pesas, me parec铆a a un paquete de yerba. Hasta que me cans茅.

A mediados de 1992, yo ten铆a 22 a帽os y pesaba 100 kilos (隆una barbaridad!). Me puse en contacto con la licenciada en nutrici贸n Alicia Crocco, a trav茅s de mi padre, que era paciente de ella. Adem谩s de conocer a una persona maravillosa, encontr茅 la soluci贸n a mis problemas.

Era lo que yo buscaba: seguir una dieta en la que 煤nicamente se ordenaran las comidas y se efectuara una adecuada selecci贸n de alimentos y formas de preparaci贸n, sin recurrir a pastillas, suplementos ni qu铆micos extra帽os. Iba a ser una prueba de fuego para m铆, que siempre tuve inclinaci贸n por comer exageradamente, deglutir, devorar. Pero un jugador de rugby no se achica ante nada.

Las primeras dos semanas, debo admitir, fueron muy duras, no porque pasara hambre, sino porque me di cuenta de las porquer铆as que com铆a en exceso y que tanto da帽o me hac铆an. En esas dos primeras semanas baj茅 6 kilos y me dije: 鈥淏ien, vamos por el buen camino; 隆fuerza, Gonzalo!鈥. Al cabo de un mes y medio de seguir las indicaciones de Alicia, logr茅 bajar 25 kilos.

Mi dieta se basaba en una selecci贸n de hidratos de carbono complejos (Alicia me ense帽贸 que se encuentran en panes integrales, pastas, lentejas, arroz integral, papa, batata, choclo), que deb铆an estar presentes en todas las comidas. Consum铆a muchos vegetales crudos de todos los colores, frutas frescas, quesos magros, leche y yogur descremados y tambi茅n carnes magras, pero, como Alicia siempre insist铆a, sin exageraci贸n.

驴Las consecuencias? Mi figura se afin贸 notablemente. Rend铆a el doble en todos los aspectos de mi vida: en el deporte, en el trabajo, en el estudio; en absolutamente todas mis actividades cotidianas se notaba el cambio. Ten铆a una gran vitalidad y quiz谩 lo m谩s gratificante fue que las mujeres empezaron a darme m谩s bolilla. En resumen, me cambi贸 la vida.

Muchos hacen dietas para tener resto y luego matarse comiendo el doble. Dicen que lo que llaman 鈥渆l buen comer鈥 es una necesidad fisiol贸gica, pero yo, como obeso recuperado, doy testimonio de que es un vicio; comemos, y mal, por aburrimiento, por angustia, por gula.

Claro que tampoco es cuesti贸n de no comer. 驴El secreto? Ordenar las comidas y consumir lo que cada organismo en particular requiere. No todos necesitamos la misma dosis de alimentos; debemos determinarla con el asesoramiento de un profesional que nos gu铆e para modificar nuestros h谩bitos alimentarios incorrectos y nuestro estilo de vida.

Otra cosa: hace ya casi seis a帽os que dej茅 de jugar al rugby. Por cuestiones laborales y de estudio, mi actividad deportiva se redujo al m铆nimo, pero no aument茅 de peso. Tuve que disminuir la cantidad de calor铆as diarias, de acuerdo con la indicaci贸n de Alicia, porque el desgaste es menor. Me doy mis lindos atracones, pero en forma ordenada y sabiendo qu茅 hacer posteriormente. Ya no tengo ansiedad por ciertos tipos de alimentos. Todo esto es posible porque cambiaron mis h谩bitos alimentarios y cuido los resultados que obtuve con mi esfuerzo personal y con la ayuda de Alicia.

No bajen los brazos. Yo pude hacerlo, y contin煤o por el camino de la salud para mantener el 茅xito. Ustedes tambi茅n podr谩n.

Comentario: Este testimonio fue extra铆do del libro La dieta positiva. Gonzalo se mantiene en su peso saludable desde hace diez a帽os y jam谩s volver谩 hacia atr谩s, porque cada vez que me contacto con 茅l compruebo que se siente feliz por el resultado que logramos.

Alba Cristina Suero de Croce.

Baj贸 los kilos est茅ticos.
Cuando decid铆 que mi vida ten铆a que dar un vuelco, despu茅s de tomar varios caminos sin resultados positivos, pens茅 en Alicia. Ya la conoc铆a. Hac铆a cinco a帽os que hab铆a ido a su consultorio, con buenos resultados.

En esa 茅poca desert茅 del tratamiento y volv铆 a mis antiguos h谩bitos alimentarios, que -ahora me doy cuenta- no son los correctos. As铆 comenc茅 a transitar un camino no muy bueno para mi persona y para mi organismo. Siempre tuve tendencia a engordar, pero si aumentaba unos kilos los bajaba r谩pidamente, aunque dejando de comer, as铆 que no era la soluci贸n.

Hasta que entr茅 en la etapa de la menopausia; ya no fue sencillo bajar de peso, la balanza me iba mostrando c贸mo sub铆a, la ropa me quedaba apretada, y pensaba que forzosamente iba a aumentar de peso y no lo iba a revertir nunca m谩s. Fui a hacerme un chequeo ginecol贸gico, y la profesional que me atendi贸 me propuso hacerme an谩lisis completos. Entonces me enter茅 de los valores de colesterol demasiado elevados para mi edad. Tambi茅n me surgi贸 un problema de hipotiroidismo.
El exceso de peso no me ayudaba. Cada semana que pasaba aumentaba un kilo m谩s. Estaba desesperada. No me sent铆a feliz con mi cuerpo.

La primera vez que fui a lo de Alicia, me insinu贸 que ser铆a positivo para m铆 buscar apoyo psicol贸gico. Si bien abandon茅 el r茅gimen, inici茅 una terapia que me ayud贸 mucho. Empec茅 a pensar m谩s en m铆, sin descuidar a la hermosa familia que me rodea. Cre铆a que si encontraba mi camino, si lograba sentirme mejor conmigo misma, iba a poder brindarme a ellos con m谩s calidad, con m谩s serenidad.
Decid铆 bajar esos 铆ndices de colesterol que me preocupaban; consult茅 a una endocrin贸loga y empec茅 una dieta. Pero era tan generalizada que me sent铆 desorientada con respecto a qu茅 deb铆a comer y en qu茅 momentos. Sin embargo, lo que s铆 sab铆a era que necesitaba mejorar mi calidad de vida. Pensaba: “Tan s贸lo tengo 51 a帽os y a veces siento que todo se termin贸 para m铆”.

Una ma帽ana, dentro de mi desconcierto, decid铆 llamar a Alicia, que tan bien me hab铆a atendido en a帽os anteriores. Cuando respondi贸 al llamado, para mi sorpresa, se acordaba de m铆. Me dio mucha alegr铆a y as铆 fue como concurr铆 nuevamente a su consultorio de Villa Ballester (provincia de Buenos Aires).
Comenzamos con mi tratamiento en febrero de 2003, y ya llevo bajados m谩s o menos 9 kilos. No paso hambre; desapareci贸 en m铆 esa ansiedad por la comida. Lo escribo y me sorprendo. Y todo lo logr茅 gracias al apoyo y la ayuda que me brinda Alicia, con toda su paciencia y calidez. Acompa帽o el tratamiento con caminatas los fines de semana y clases de gimnasia, tambi茅n recomendadas por ella.
Todo lo que estoy aprendiendo semanalmente se lo transmito a mi familia; es muy importante c贸mo nos alimentamos.

“Somos lo que comemos.” Esta frase me cambia, me ayuda a superarme d铆a a d铆a; siento que se puede lograr, lo estoy viviendo. Y si bien en el camino surgen algunos obst谩culos que detienen nuestro transitar, con optimismo y fe podemos superarlos y seguir adelante para cumplir con nuestro objetivo, que, en definitiva, es vivir esta vida con la mayor estabilidad posible.

Quiero agradecerle a Alicia por todo el entusiasmo y la onda positiva que me brinda. Es como una amiga que me da una mano y me aconseja. Gracias a ella estoy mejorando los niveles de colesterol sin ninguna medicaci贸n, con dieta y la gimnasia que realizo con regularidad. Tambi茅n agradezco a mi familia, que me alienta al ver los resultados; entre todos estamos aprendiendo a comer m谩s saludablemente.

Espero que en este momento en que ustedes, lectores, est谩n decidiendo cambiar los h谩bitos con respecto a la alimentaci贸n, sientan que se puede realizar. Si bien a veces tropezamos y sentimos que el camino se torna dif铆cil, se logran avances reales, y s茅 positivamente que perdurar谩n en el tiempo si la decisi贸n es nuestra aliada. Les deseo el mejor de los 茅xitos. Prop贸nganse metas realizables, no se posterguen, y van a poder concretar su sue帽o. Sentir谩n mucha felicidad cuando semana a semana compartan los logros con sus seres queridos.

Comentario: Puedo comprobar un cambio importante en Alba. Su 谩nimo es diferente. Con eso no les digo que siempre se encuentra bien, equilibrada, en una total armon铆a, porque nadie consigue ese estado permanente.
S贸lo se obtiene con trabajo interno y con mucho esfuerzo por mantener d铆a a d铆a la motivaci贸n y el objetivo que se busca. Es importante valorar los resultados y mirar el pasado recordando los errores para no volver a ellos.

Olga Noem铆 Fitipaldi.

Baj贸 25 kilos. Se encuentra en etapa de mantenimiento.
Siempre fui delgada. A los 22 a帽os, cuando me cas茅, apenas pesaba 47 kilos. Todos me miraban y me preguntaban c贸mo hac铆a para estar tan flaca y mantenerme en buena forma, ya que com铆a habitualmente lo que deseaba y jam谩s ten铆a problemas de exceso de peso.
A los 23 a帽os qued茅 embarazada. En esos nueve meses aument茅 25 kilos. Despu茅s de tener a mi primera hija, Romina, a los tres meses estaba de nuevo en el peso que era habitual para m铆 (49 kilos).
Al a帽o siguiente naci贸 mi segundo hijo, Nicol谩s, con quien aument茅 17 kilos, pero al cabo de cuatro meses del parto volv铆 a mi peso normal de 49 kilos, y sin recurrir a ninguna dieta ni nada similar.
A los cinco meses pesaba 47 kilos, y poco a poco iba bajando de peso cada vez m谩s, siempre sin hacer ninguna dieta (insisto en esto). Mi estado era bueno pero aun as铆 todos me preguntaban si me pasaba algo, debido a que me encontraban cada vez m谩s delgada que de costumbre.
Hasta que lleg贸 un momento de mi vida en que me cans茅 de que me preguntaran siempre lo mismo y me dej茅 llevar por una ocurrencia, que -lo digo de coraz贸n- no le recomiendo a nadie. Mi siguiente paso fue ir a uno de esos m茅dicos que dan pastillas para engordar, y en apenas tres meses llegu茅 a pesar 53 kilos. Decid铆 dejarlo, ya que ve铆a que estaba aumentando de manera exagerada. Luego comenz贸 mi desesperaci贸n, porque ya no pod铆a comer, como antes, todo lo que quer铆a.
Estaba muy arrepentida; me reprochaba y me dec铆a: “Qu茅 locura hiciste”. Mi autoestima baj贸 mucho; empec茅 a sentirme mal, a verme mal. Recurr铆 a muchas dietas, ninguna de las cuales me dio buen resultado, ya que las iniciaba y a la semana las dejaba. As铆 iba deprimi茅ndome cada vez m谩s y mi estado de angustia aumentaba, sin saber qu茅 hacer.
Hasta que un d铆a me pes茅, despu茅s de mucho tiempo de no hacerlo. La balanza marcaba 73 kilos; ten铆a 26 kilos de m谩s. Reaccion茅 y decid铆 consultar a una nutricionista, porque mi peso ya era excesivo y adem谩s me sent铆a muy mal.
As铆 fue como llegu茅 a las manos de Alicia, en el consultorio de Moreno, provincia de Buenos Aires. Ella me cambi贸 la vida, no s贸lo f铆sica sino tambi茅n espiritualmente. Me recibi贸 con los brazos abiertos, me atendi贸 m谩s que bien y me hizo sentir, en aquellos momentos en que me parec铆a que todo estaba perdido, que si me lo propon铆a nada iba a ser imposible.
Me di cuenta de que mi vida empezaba a cambiar cuando, a la semana siguiente, vimos lo que hab铆a logrado y que ya ten铆a fuerzas para seguir adelante con mi dieta. Este tratamiento fue todo lo contrario de los anteriores; sent铆a la necesidad y un deseo muy grande de ir al encuentro de Alicia. Cuando ve铆a los resultados obtenidos, ansiaba cada vez m谩s ir a las consultas en busca de una mejor calidad de vida, y me sent铆a cada vez m谩s feliz.
Cuando manifiesto que Alicia me cambi贸 la vida no s贸lo f铆sica sino tambi茅n espiritualmente, quiero decir que empec茅 a ver las cosas de una manera diferente, con mucha fuerza interior y deseos de cuidar y mantener lo que consegu铆a. Adelgac茅 en cinco meses esos 26 kilos de m谩s.
Nada es imposible cuando te lo propones. Por lo tanto: int茅ntalo t煤 ahora mismo, en 茅ste preciso momento que est谩s leyendo este testimonio.
Doy gracias a la vida por brindarme esta oportunidad y a Alicia por apoyarme y ayudarme en todo.

Comentario: Olga lleg贸 al consultorio por recomendaci贸n de otros pacientes que alcanzaron resultados exitosos. Vino a su primera consulta con una sonrisa, y desde mi interior sent铆 que 铆bamos a formar un buen equipo, porque not茅 que deseaba profundamente volver al peso saludable de su pasado. Ella -como bien comenta en su testimonio- nunca fue gorda.
Es decir que el n煤mero de adipositos segu铆a siendo el mismo; lo que pasaba era que hab铆an aumentado de tama帽o, y cuando baj贸 de peso volvieron a la normalidad. No es el caso de los obesos, que tienen un n煤mero elevado de adipositos y cuando adelgazan lo que hacen es disminuir su tama帽o.
Olga se mantiene en su peso saludable desde hace cinco meses y volvi贸 al consultorio con el mismo peso de la consulta anterior, lo que me demuestra que aprendi贸 a comer y a mantenerse y que se cuidar谩 durante el resto de su vida.

Ella baj贸 de peso muy r谩pido, pero no te quedes con eso. Piensa que no todos somos iguales, que no tenemos la misma gen茅tica ni las mismas caracter铆sticas f铆sicas y ps铆quicas. De los testimonios toma siempre lo que te ayude a llegar a la meta. Si te quedaras con el resultado r谩pido, podr铆as frustrarte. Eres diferente; respeta tu qu铆mica interna, tu tiempo, y pon voluntad para continuar el camino paso a paso hasta el resultado que convenga a tu mente y a tu cuerpo.

Carlos Ota帽o.

Soy de Villa Ballester (provincia de Buenos Aires), donde viv铆 toda mi infancia y donde tuve la dicha de practicar toda clase de deportes. Pasada esa 茅poca, debido a mi ocupaci贸n, comenc茅 a disminuir mi actividad deportiva. Aclaro que siempre fui una persona activa y con una buena condici贸n f铆sica.

Con el paso del tiempo, y sinti茅ndome mal debido al aumento de peso, comenc茅 a sufrir consecuencias f铆sicas y an铆micas. En el trabajo mi capacidad disminuy贸 a tal punto que mi estado de 谩nimo y mi autoestima empezaron a declinar.

Varios amigos me comentaron que en la zona atend铆a una licenciada en nutrici贸n, Alicia N. Crocco, y me impulsaron a visitarla para que pudiera reducir mi peso y normalizar los valores de mi masa corporal. Llegu茅 a pesar 104 kilos. En ese decadente estado personal me acerqu茅 a la licenciada, quien me recibi贸 c谩lidamente, me dio la sensaci贸n de ser una excelente profesional y me inspir贸 confianza.

Gracias al tratamiento logr茅 nuevamente sentirme bien, y es importante destacar que ella no utiliza pastillas ni complementos nutricionales; se puede dar cr茅dito a su prescripci贸n porque es exclusivamente natural, a trav茅s de una dieta variada y equilibrada.

Pude aprender c贸mo debo alimentarme correctamente, deleit谩ndome con comidas sabrosas de pocas calor铆as y gran volumen, m谩s los complementos que me agraden, como bebidas alcoh贸licas (con moderaci贸n) y algunos platos no establecidos en el men煤 b谩sico, pero sin excederme en la cantidad y cuid谩ndome en las comidas siguientes. Asimil茅 tambi茅n que se puede comer con placer moder谩ndose y cuid谩ndose. Simplemente uno debe ser estricto en el momento de decidirse a efectuar un plan de alimentaci贸n para adelgazar, y es posible comprobar el beneficio al sentirse en total plenitud a la hora de realizar cualquier tipo de esfuerzo.

No tengo m谩s que palabras de agradecimiento para la licenciada Alicia Crocco, quien me confirm贸, con los resultados alcanzados, que es una excelente profesional y un excelente ser humano鈥 Gracias.

Comentario: Quiero contarte que recuerdo la primera llamada de su esposa, que me expres贸 su preocupaci贸n por el estado de Carlos. Me dio muchas recomendaciones, entre ellas que le tuviera paciencia. Amo mi profesi贸n y quiero a mis pacientes, as铆 que no me cuesta tenerles paciencia.

A medida que el tiempo fue pasando, sent铆 que Carlos se iba familiarizando cada vez m谩s con la dieta, y yo disfrutaba con 茅l de sus logros con el transcurso de las semanas.

Desde hace tres meses est谩 en la etapa mantenimiento y no se resiste a controlarse cuando se lo indico. Concurre al consultorio una vez cada tres semanas y, como no hay cambios que lo perjudiquen, seguiremos as铆.

Todos pueden llegar a la meta y mantenerla. Tu tambi茅n lo lograr谩s.

Ramona Acosta.

Baj贸 15 kilos.

Soy espectadora de Util铆sima Satelital y conoc铆 a Alicia en el programa T茅cnica de barra diet. Un d铆a la vi por la calle, me acerqu茅 y le ped铆 los tel茅fonos de sus consultorios.

Comenc茅 con mucha inseguridad, porque no pens茅 que los resultados iban a ser tan buenos. Ahora me encuentro muy feliz. Con el nuevo plan de comidas, mi vida cambi贸. Adem谩s de bajar de peso, como rico y no paso hambre. Me siento renovada, mi humor es m谩s alegre. Baj茅 cuatro talles de ropa; la gente ve mi transformaci贸n.

Una alimentaci贸n adecuada mejora la salud. Yo era hipertensa, ten铆a colesterol elevado y no pod铆a bajarlo ni siquiera con medicaci贸n. Gracias a la dieta que me indic贸 Alicia, todo eso desapareci贸. Por otra parte, no estoy d茅bil; al contrario, noto que tengo m谩s energ铆a.

Baj茅 15 kilos en ocho meses. Ahora estoy en mantenimiento. Tuve y sigo teniendo voluntad para no apartarme del camino que me llev贸 a estar mejor, f铆sica y an铆micamente. Seguir茅 esforz谩ndome para que este estado que logr茅 se mantenga para siempre.
Comentario. Este testimonio fue extra铆do del libro La dieta positiva. Ramona contin煤a con su peso saludable y sigue luchando para mantener su resultado, porque se siente bien tanto f铆sica como ps铆quicamente.

Adelina Santo.

Baj贸 46 kilos.

Hace casi 4 a帽os que con la ayuda de Alicia mantengo mi peso saludable. Quiero contarles que no fue sencillo.

Desde mi ni帽ez fui obesa. Mis compa帽eritos se burlaban de m铆; todo lo que hac铆a les parec铆a rid铆culo. Yo me sent铆a mal, y hasta llegu茅 a quedarme totalmente sola. Sufr铆 mucho.

En la adolescencia, a pesar de que siempre fui compulsiva, quise bajar de peso. Pero me atra铆an los m茅todos que me hac铆an bajar con pastillas, sin esfuerzo. Me quitaban el apetito y bajaba de 10 a 15 kilos en un mes. Entonces me sent铆a triunfadora, me alegraba porque los dem谩s me ve铆an linda.

Pero cuando llegaba a un peso m谩s o menos bueno, paulatinamente recuperaba todo lo que hab铆a bajado. Lo 煤nico que me interesaba era bajar de peso r谩pido, sin pasar hambre, y comer de todo. Por eso concurr铆a a distintos profesionales, sin reparar en honorarios ni gastos.

Cuando me suger铆an que bajara s贸lo con dieta, pensaba que no podr铆a. Gente bien intencionada me advert铆a que las pastillas no eran un m茅todo sano, pero yo no quer铆a entenderlo.

Desde los 28 a帽os mis niveles de glucemia, colesterol y triglic茅ridos estuvieron por las nubes. Consultaba a m茅dicos cl铆nicos, que me aconsejaban que bajara de peso sin tomar p铆ldoras. Aunque me daban medicaci贸n para nivelar los valores alterados, insist铆an en que deb铆a cambiar mi alimentaci贸n. No los escuchaba o, mejor dicho, no quer铆a esforzarme por cambiar mi estilo de vida.

Hasta que varias personas que conoc铆an a la licenciada Alicia Crocco me la recomendaron dici茅ndome que era un ser especial. Pens茅 que exageraban. Dej茅 pasar muchos meses. Aunque no me sent铆a bien, me cost贸 convencerme de que deb铆a hacer un cambio importante. Cada vez se acentuaban m谩s las alteraciones de mis valores sangu铆neos, me dol铆an las piernas y movilizarme me exig铆a un gran esfuerzo.

Por fin me decid铆 y fui a consultar a Alicia con cierta desconfianza, a pesar de lo bien que me hab铆an hablado sobre ella. Me pregunt贸 si estaba decidida a cambiar mi estilo de vida y le respond铆: 鈥淰oy a tratar鈥. Recuerdo su expresi贸n cuando me dijo: 鈥淪i no afirmas con seguridad que tu tratamiento va a ser exitoso, das lugar a la posibilidad de que fracase; no veo un compromiso de tu parte para tomar la responsabilidad de esforzarte por llegar a la meta鈥. Con el tiempo me di cuenta de que ten铆a raz贸n.

En la primera entrevista quiso saber cu谩l era mi alimentaci贸n habitual, y yo enumer茅 la mitad de lo que realmente inger铆a. Ella, muy astuta, me dijo: 鈥溌縌uieres que te ayude? Entonces, dime tu realidad鈥.

Con el transcurso de las consultas pude comprobar que iba bajando de peso. En un principio no le hac铆a mucho caso a Alicia. Ella se daba cuenta, me ten铆a mucha paciencia y me aclaraba que deb铆a modificar mis h谩bitos, que deb铆a esforzarme cada vez m谩s para instalar el objetivo en mi interior y no dejarlo escapar. Cada una de sus palabras me ayud贸, con el tiempo y despu茅s de muchos vaivenes, a bajar 46 kilos.

Tanto mis h谩bitos alimentarios como mi estilo de vida cambiaron notablemente. Antes mi alimentaci贸n no inclu铆a verduras; en el presente son mi mejor recurso, pues comprob茅 que si las consumo crudas me dan saciedad. Adem谩s, como lo que quiero; Alicia me indica en qu茅 cantidad y con qu茅 frecuencia puedo gratificarme con los alimentos que m谩s me agradan. Aprend铆 a valorar la vida, a quererme, a cuidarme y a hacer ejercicios que me gustan: andar en bicicleta y caminar. Los practico como una necesidad b谩sica, como ba帽arme o peinarme diariamente.

Quiero aclararles que me cost贸 tremendamente llegar a este resultado. Tuve muchos obst谩culos en el camino. Abandonaba, pero luego me acordaba del 谩nimo que me daba Alicia y volv铆a a las consultas.

Gracias a la modificaci贸n de mi estilo de vida, los ex谩menes de glucemia, colesterol y triglic茅ridos han recuperado la normalidad. Ahora, a pesar del tiempo transcurrido, sigo luchando con las tentaciones. Muchas veces aumento un poco, pero el valorar el esfuerzo que realic茅 para alcanzar estos resultados hace que me deje ayudar por Alicia y por la gente que me apoya. Tengo la plena certeza de que mi vida cambi贸 y me siento otra. Si pude yo, que no me ten铆a confianza, 驴por qu茅 no ustedes?

Quiero agradecer a Alicia, que me infundi贸 deseos de luchar en la b煤squeda de otras metas que me proponga, porque comprob茅 que pude concretar algo que me parec铆a imposible.
Comentario. Este testimonio fue extra铆do del libro La dieta positiva. Adelina contin煤a viniendo al consultorio de Belgrano (ciudad de Buenos Aires). Tiene muchos retrocesos, pero jam谩s deja de concurrir cuando llega el d铆a y la hora de la nueva consulta. Su peso sigue siendo saludable y cada d铆a se esfuerza por mantenerlo.

En sus reca铆das le resalto cu谩nto ha bajado de peso, el esfuerzo que invirti贸 durante tanto tiempo, y le aconsejo que vea todo lo positivo que eso implica para su salud.

Logra mantenerse porque aprendi贸 a dejarse ayudar y a escuchar a quienes la quieren bien. Ya hace seis a帽os que se mantiene en su peso.

Graciela Silva.

Baj贸 40 kilos despu茅s de much铆simos vaivenes.

Mi vida cambi贸 notablemente cuando asum铆 que no era feliz con mi exceso de peso y mi conformismo. Antes les dec铆a a los dem谩s: 鈥淪oy gordita y feliz鈥, pero me enga帽aba; s贸lo lo dec铆a, en realidad no lo sent铆a. Nunca me ha gustado esforzarme por realizar ninguna dieta; no ten铆a constancia, me deprim铆a a menudo. Soy hipotiroidea. Los m茅dicos me dec铆an que, adem谩s de tomar medicaci贸n para normalizar mis gl谩ndulas, deb铆a seguir una dieta; pero, por todos los aspectos negativos que pose铆a, hacerla no me daba ning煤n resultado.

Comenc茅 muchas veces con Alicia. Varias personas que obtuvieron resultados maravillosos en cuanto a alcanzar un peso adecuado me hablaron de su calidad de ser humano comprensivo, dedicado a sus pacientes. Pero eso no me bastaba. Dud茅 mucho hasta que, en un momento de crisis, decid铆 concurrir a una primera consulta.

No segu铆a la dieta en su totalidad como ella me indicaba, pero me hac铆a bien ir a sus encuentros semanales y prestaba atenci贸n a sus consejos. Ten铆a muchos bajones; pensaba que no pod铆a. En esos momentos la llamaba y le informaba que no iba a continuar el tratamiento.

Y cada vez que dejaba el tratamiento, Alicia, con su dulzura y su gran profesionalismo, me dec铆a que la decisi贸n era m铆a, que si en esos momentos no pod铆a valorar todo lo que hab铆a conseguido, eso implicaba ir hacia atr谩s y continuar deprimida y encerrada en un c铆rculo vicioso; que uno fracasa si no pone esfuerzo, dedicaci贸n y tolerancia hacia s铆 mismo. Sin embargo, todas sus palabras no alcanzaban para hacerme continuar; as铆 comenc茅 una y mil veces, y el resultado segu铆a siendo el mismo: el abandono del tratamiento y de mi persona. Estos ciclos se repitieron durante muchos a帽os. Dejaba de ir por un a帽o o tal vez m谩s, hasta la 煤ltima etapa, en que retorn茅 e hice exactamente lo mismo que otras veces. Entonces ella me dijo con mucha firmeza: 鈥淓sta vez te digo adi贸s鈥 No pienses que cuando vuelvas a llamarme estar茅 esper谩ndote con los brazos abiertos. Si dejas el tratamiento, cuando decidas retomar nuevamente b煤scate otro nutricionista. Nada podr茅 hacer por ti, porque no me permites hacerlo鈥.

Esas palabras se instalaron en m铆 y, como sab铆a que no quer铆a perder su apoyo y que en definitiva deseaba de todo coraz贸n llegar a ser delgada, fui a la cita, la abrac茅 y le dije: 鈥淕racias鈥. De all铆 en adelante puse mucha pila y me esforc茅 para cambiar mi mente y mi dedicaci贸n. Comenc茅 a hacer terapia psicol贸gica por recomendaci贸n de ella y, a pesar de que experimentaba retrocesos muy intensos, no dejaba de ir a las consultas, ni con la psic贸loga ni con Alicia.

La vida es m谩s hermosa para m铆. Logr茅 bajar 40 kilos y en la actualidad me cuido y dejo que me cuiden. Gracias, licenciada Alicia N. Crocco, por brindarte no s贸lo como profesional brillante sino como una persona c谩lida y de mucha fe.

Ella me ense帽贸 a comer, a sentirme feliz y a vencer mis propios obst谩culos, a quitarme de la cabeza eso que todos dicen: que por ser hipotiroidea me iba a costar bajar de peso. Lo que me sucedi贸 fue por falta de constancia, de movimiento, de compromiso hacia todo lo que me propon铆a realizar.

A ti, que lees mi testimonio, te digo: 鈥淣unca pienses que no puedes鈥. Todos podemos si nos dejamos ayudar.
Comentario. Me caus贸 mucha gracia la descripci贸n de Graciela. Lo cierto es que, si compruebo que la persona se cierra, mi ayuda no puede servirle.

El caso de Graciela es muy com煤n, hoy y siempre. Es necesario que sigamos una luz delante de nosotros y nos dejemos llevar por ella. El brillo al que me refiero es el de la esperanza. Si cultivas ese don divino, nada ser谩 imposible de realizar.

F谩tima Rol贸n

Hola a todos los que lean este testimonio. Soy paraguaya y mi alimentaci贸n antes de la dieta era completamente desequilibrada. Tengo la inmensa necesidad de compartir con los lectores de este libro el cambio tan importante que tuve en mi vida.

No fui obesa desde mi nacimiento; durante mi ni帽ez y en mi juventud me mantuve siempre dentro de un peso normal, entre 53 y 56 kilos. Despu茅s vine a la Argentina y me cas茅. Luego de algunos a帽os tuve a mi 煤nica hija, Albana. Del embarazo me quedaron 7 kilos de m谩s, que consider茅 manejables. Pero no fue as铆, y paulatinamente fui aumentando cada vez m谩s, hasta que el exceso de peso se convirti贸 poco a poco en una pesadilla. A medida que pasaban los a帽os fui engordando m谩s y m谩s, sin poder manejarlo. Como consecuencia me angustiaba y eso, a su vez, me llevaba a comer cada vez m谩s y a seguir engordando.

No s茅 si podr茅 describirles lo terrible que todo eso me resultaba. Mi vida me parec铆a un verdadero cuento de horror. Me encontraba sola con mi problema. Sent铆a que nadie me comprend铆a, que no se pon铆an en mi lugar ni siquiera por un instante, sino todo lo contrario. Mis familiares y amigos no perd铆an ocasi贸n de se帽alarme lo gorda que estaba. Sus palabras me inhib铆an m谩s y me conduc铆an a aislarme de todo y de todos.

Viv铆a inmersa en una depresi贸n profunda. Creo que mi marido no se daba cuenta de lo desgraciada que me sent铆a, o por lo menos no encontraba la manera de ayudarme, a pesar de que en distintas oportunidades le dec铆a, llorando amargamente, que ya no soportaba el sobrepeso y que necesitaba ayuda profesional, porque no pod铆a adelgazar sola.

Hac铆a dietas de revistas que quiz谩 duraban quince d铆as, y despu茅s de bajar un poco de peso lo recuperaba autom谩ticamente cuando comenzaba a comer en mayor cantidad lo mismo que suger铆an las dietas.

Usaba ropa amplia, intentando disimular los kilos que se apreciaban a simple vista. Compraba en casas de talles especiales y me sent铆a cada vez m谩s humillada. En verdad, me consideraba una pobre y desgraciada mujer, que en sus mejores a帽os postergaba totalmente su vida sinti茅ndose infeliz.

Hasta que un buen d铆a le dije a mi Dios, postr谩ndome ante 脡l: 鈥淧or favor, dame una luz especial y ay煤dame a encontrar a la persona indicada, a un profesional con todas las letras鈥. Y fue as铆; la encontr茅 despu茅s de haberla visto en varias oportunidades en la televisi贸n por cable en el programa 鈥淏elleza de Mujer鈥 de Util铆sima Satelital. Sent铆 que ella era la que me dar铆a la mano que tanto necesitaba. Me transmit铆a transparencia, sinceridad en sus palabras. Me refiero a mi nutricionista, la licenciada en nutrici贸n Alicia Crocco.

Recuerdo cuando la llam茅 por tel茅fono por primera vez y me escuch贸 atentamente. Me dijo que me quedara tranquila, que no iba a estar sola con el problema, que desde ese momento 铆bamos a compartirlo y que ser铆a m谩s liviano el camino. Me expres贸 que no me iba a abandonar, que contara con su ayuda; me dio mucha fuerza al asegurarme que mi vida cambiar铆a si me dejaba ayudar por la gente que me quer铆a bien. Me aclar贸 que ella sola nada pod铆a hacer, que deber铆amos formar un equipo de trabajo muy unido, buscando un mismo objetivo. As铆 lo hicimos, y llegu茅 a bajar 30 kilos.

Les comento que no fue f谩cil, pero tampoco imposible. Tuve que trabajar mucho con mis h谩bitos alimentarios y mi estilo de vida. S茅 que tenemos debilidades y altibajos, pero si aprendemos a seguir una dieta equilibrada, que nos provea de todo lo que necesitamos para continuar bajando sin aflojar, y si incorporamos la actividad f铆sica -ya que las dos cosas van de la mano y juntas son sin贸nimo de salud-, alcanzaremos el bienestar, la seguridad de aumentar la autoestima, y la felicidad como consecuencia.

Mi existencia cambi贸 por completo. Sin duda tengo mis momentos de angustia, de desliz, pero tambi茅n tengo otra visi贸n de la vida, otra perspectiva. Aprend铆 que todo se puede lograr si se persevera en lo que se desea. Estoy estudiando, capacit谩ndome d铆a a d铆a para poder ejercer mi profesi贸n y sentirme 煤til, completa y feliz.

Estar茅 agradecida eternamente a mi nutricionista, que me dio la mano que tanto necesit茅 y necesito y me hizo conocer que nada es imposible si uno pone voluntad y tiene paciencia en lo que anhela.

Hoy puedo contar que despu茅s de haber bajado 30 kilos pas茅 cinco meses sin concurrir al consultorio de Alicia cuando ella me lo suger铆a, y sufr铆 un aumento de peso, pero jam谩s pens茅 abandonarme. Por eso recurr铆 nuevamente a mi nutricionista, Alicia, en busca de ayuda. S茅 que no puedo sola y estoy convencida de que volver茅 a mi peso saludable, ya que no es tanto el esfuerzo que debo efectuar. Contin煤o luchando porque el cambio de mi estilo de vida que me permiti贸 quererme, valorarme y sentirme feliz.

T煤, que est谩s leyendo este testimonio, te dar谩s cuenta por mi relato de que si pude yo, con tantas trabas e inconvenientes personales, tambi茅n t煤 lo vas a conseguir. S贸lo debes dejarte ayudar y tener fuerza de voluntad para cambiar lo que te impide adelgazar. No te abandones. Hoy es el momento de que inicies -si a煤n no lo has hecho- un plan nutricional saludable, que te permitir谩 cambiar tu vida. Trata de dejarte ayudar por un profesional que te contenga y te ayude en las ca铆das.

No pierdas un d铆a m谩s de salud. Eso te deparar谩 un d铆a m谩s de felicidad.

Comentario: Cuando lleg贸 al consultorio de nutrici贸n de Belgrano (ciudad de Buenos Aires), F谩tima ten铆a mucha esperanza aunque estaba muy triste. En la primera semana baj贸 mucho, pero le expliqu茅 que no siempre ser铆a as铆. Le aconsej茅 que respetara cada una de las etapas y que frenara la ansiedad por bajar bruscamente de peso. Hicimos un trabajo de equipo muy unido, lo que nos dio como resultado la llegada a la meta.

Lo que resalto de este testimonio es que F谩tima, una vez que se vio linda y delgada, dej贸 de acudir a los controles y eso hizo que aumentara 5 kilos en cinco meses. Gracias a Dios, recapacit贸 y en la actualidad est谩 concurriendo para volver a su peso saludable.

Cuando llegues al mantenimiento, no pienses que tu metabolismo cambi贸. Recuerda: los que se modificaron fueron tus h谩bitos alimentarios y tu estilo de vida. Si retomas tu alimentaci贸n anterior ganar谩s otra vez los kilos perdidos y sentir谩s nuevamente la frustraci贸n. En cambio, si te cuidas, si piensas en todo lo que te esforzaste para concretar tu anhelo y controlas tu peso semanalmente, tu vida seguir谩 siendo linda y conservar谩s los deseos de continuar adelante, con la experiencia que te dej贸 esta lucha por bajar de peso: que con perseverancia y paciencia puedes lograr cualquier objetivo.

驴Qu茅 tienen en com煤n todos estos testimonios?

Todos desean adelgazar.
Antes de iniciar el tratamiento se sienten tristes, sin fuerzas, desorientados. La ropa les queda mal, se a铆slan de la gente.
Muchos se dejan vencer por los obst谩culos y luego retoman el camino con esmero y dedicaci贸n.
Luego de mucho trabajo individual, aceptan que la meta propuesta les proporcionar谩 salud f铆sica y ps铆quica.
Reconocen que para lograr resultados favorables deben esforzarse, tener voluntad y saber esperar el 茅xito con alegr铆a.
Sienten que a trav茅s de una alimentaci贸n equilibrada los resultados van a ser exitosos, ya que no pasan hambre y existe variaci贸n en las comidas.

A todos ellos les cuesta alcanzar y mantener su objetivo. A ti, que est谩s leyendo este libro, te digo que no te quedes inm贸vil. Haz trabajar tu mente con optimismo, adopta una actitud positiva. Si antes hubo otros intentos, comprende que este comienzo debe ser diferente.
Esta vez, piensa: 驴qu茅 resultado quieres obtener? Debes tenerlo muy claro, y saber que el triunfo no va a ser inmediato. Llena tu mente con mucho entusiasmo y cultiva a diario la cualidad de la voluntad.

El 茅xito se logra con paciencia, con la lucha constante, con la fuerza interna que nos impulsa a transformarnos para llegar a la meta con placer y certeza. Observa con admiraci贸n a las personas exitosas. Trata de conversar con ellas; comprobar谩s que han concretado sus prop贸sitos con esfuerzo y modificando errores.

T煤 tambi茅n lo conseguir谩s si destierras los pensamientos que te obstruyen, los que te impiden progresar. No dudes del triunfo. Esfu茅rzate y sentir谩s que el cambio vale la pena y se convierte en el punto de partida para avanzar hacia otros desaf铆os.

Recuerda que la vida es hermosa si vemos todo lo bueno que nos brinda. Mira tambi茅n las cosas malas, enfr茅ntate con ellas y busca la manera de superarlas. Si no modificas lo que te hace desdichado, nunca estar谩s satisfecho; cada vez que inicies un camino dif铆cil, tu marcha se ver谩 trabada y te asaltar谩 la frustraci贸n.

El 茅xito se logra con paciencia, con la lucha constante, con la fuerza interna que nos impulsa a transformarnos para llegar a la meta con placer y certeza. Observa con admiraci贸n a las personas exitosas. Trata de conversar con ellas; comprobar谩s que han concretado sus prop贸sitos con esfuerzo y modificando errores.

T煤 tambi茅n lo conseguir谩s si destierras los pensamientos que te obstruyen, los que te impiden progresar. No dudes del triunfo. Esfu茅rzate y sentir谩s que el cambio vale la pena y se convierte en el punto de partida para avanzar hacia otros desaf铆os.

Recuerda que la vida es hermosa si vemos todo lo bueno que nos brinda. Mira tambi茅n las cosas malas, enfr茅ntate con ellas y busca la manera de superarlas. Si no modificas lo que te hace desdichado, nunca estar谩s satisfecho; cada vez que inicies un camino dif铆cil, tu marcha se ver谩 trabada y te asaltar谩 la frustraci贸n.

隆Es tan lindo sentir que se puede! No digas que lo vas a intentar. Busca en tu mente pensamientos que te animen. No temas al cambio鈥 脡l te llevar谩 a donde quieras ir, si te conduces con inteligencia y encuentras los elementos apropiados para vencer los obst谩culos.

Si trabajas con tus pensamientos, si efect煤as un plan alimentario saludable y una actividad f铆sica que te agrade, mejorar谩s tu calidad de vida y a trav茅s de ello alcanzar谩s el 茅xito.

Pon tu mente en acci贸n. Es el comienzo del triunfo, no solamente en esta meta sino en todas las que te propongas. Si es necesario, d茅jate ayudar por un licenciado en Psicolog铆a. No sientas que est谩s loco; si no puedes solo, es m谩s sano asumir que por un tiempo necesitar谩s orientaci贸n profesional. Antes de comenzar el tratamiento, acumula recursos para saber c贸mo actuar ante situaciones no esperadas, como las reca铆das.

Insisto en afirmar que uno de los principales pilares de cualquier conquista es el cambio de actitud mental. Persevera en el camino y sin duda el 茅xito llegar谩 a tu vida.