Por Alicia Crocco / Especial para Buena Vida

En ocasiones, la gestación produce un tipo de diabetes que desaparece con el nacimiento del bebé. La mejor manera de controlarla es a través de una alimentación adecuada, que debe indicar un especialista. Café, alcohol y gaseosas, a evitar.

05/07/12 – 18:09

La diabetes gestacional se produce cuando la glucosa en sangre está elevada por primera vez y se diagnostica en el embarazo. Esto hace que puedan nacer bebés más grandes, lo que aumenta la probabilidad de tener problemas en el momento del parto.

Una vez que nace el bebé, esta enfermedad desaparece, lo cual no significa que no pueda aparecer nuevamente en el futuro.
Por eso, será necesario que en el transcurso de la gestaciòn se efectúe una alimentación equilibrada, balanceada, con una correcta distribución de los hidratos de carbono.

Pautas a seguir

* Realizar 4 comidas diarias y 1 colación (entre comidas). Esto ayuda a normalizar los niveles de glucosa en sangre (azúcar) y evitar medicación.
* Ejercicio físico diario. Consultar al médico qué tipo de actividad se puede desarrollar.
* En estos casos, el ideal es acudir a un nutricionista para aprender a alimentarse adecuadamente. El especialista le efectuará el plan alimentario basado en las características propias (valor calórico total, si tiene o no exceso de peso en el avance del embarazo, etc.), enseñará a distribuir los hidratos de carbono en las 4 o 5 comidas diarias y a combinarlos con otros principios nutritivos.
* No se indica una dieta hiposódica (baja en sodio), a pesar de que las embarazadas frecuentemente tienen retención de líquidos, ya que éstas tienen una hiponatremia (disminución del potasio en sangre) fisiológica que agravaría este cuadro.
* Leche y derivados. Utilizar leche descremada. Es mejor que el yogur. Tarda más en digerir. La medida son 3 vasos diarios. Queso compacto magro inferior al 6 % de grasas, 1 feta diaria.
* Huevo. Por lo menos, 2 o 3 veces por semana. Preferentemente duro.
* Carnes rojas magras. Entre 2 y 3 veces por semana. Fundamentalmente por el aporte de hierro y de proteínas de excelente calidad.
* Entre 2 y 3 veces por semana, por sus aportes nutritivos. 2 o 3 veces por semana pollo sin piel, pavo, cerdo.
* Pescados. Evitar consumir las especies más contaminadas con mercurio, que son los pescados azules de mayor tamaño: pez espada, tiburón, cazón, marrajo; atún rojo, atún común y cimarrón. Cuidado también con el atún de gran tamaño, que suele venderse fresco o congelado y fileteado. Y con Lucio, pez europeo marrón dorado con manchas negras y grandes escamas.
* Las especies más pequeñas de pescados azules no tienen ningún riesgo de consumo, dado que tienen menor concentración de mercurio. Se pueden consumir angulas, arenques, boquerones, anchoas, caballa, chicharro, salmón o sardinas, bien cocinadas o previamente congeladas para evitar anisakis (parásitos).
* Glúcidos o hidratos de carbono. No inferior a 180 g para evitar la cetosis. La cetosis es un estado del organismo que se produce cuando éste no tiene suficientes hidratos de carbono para obtener energía y comienza a utilizar las grasas. El hígado y los riñones generan unas sustancias llamadas cuerpos cetónicos, que son excretadas en la orina y el aliento.
* Incluir diariamente papa, batata, choclo, arroz integral, quinoa, trigo burgol, pastas cocidas al dente, etc.. Preferentemente, mezclados con vegetales crudos y/o cocidos al vapor y no recocidos.
* Será necesario para que los niveles de glucemia sean constantes prestar atención al procedimiento de cocción. No es lo mismo consumir una papa o batata en puré que hervida y fría mezclada con vegetales de todos los colores, ya que el índice glucémico de las primeras es mucho mayor. Este índice es de gran importancia para los diabéticos, ya que deben evitar las subidas rápidas de glucosa en sangre.
* Incluir diariamente vegetales crudos y/o cocidos al vapor, fuente importante de vitaminas, minerales, fibras. 1 plato sopero por comida.
* Frutas: Entre 2 y 3 unidades por día, en las comidas. Incluyendo banana no madura y uvas.
* Sumar semanal o quincenalmente legumbres: lentejas, garbanzos, porotos, soja, por su aporte de hierro, no tan absorbible como el que proveen las carnes, pero adicionando vitamina C (1 cítrico o 1 kiwi) en la misma comida se absorbe mejor. Además, tienen una elevada cantidad de proteínas de origen vegetal.
* Evitar las gaseosas, el café y las bebidas alcohólicas.
La licenciada en Nutrición Alicia Crocco es autora de los Creo & Adelgazo 2° Edición y Ansiedad VS. Saciedad. Editorial Kier. Sello editor Tetraedro, entre otros. También conduce Alimenta tu vida, por Metro, los domingos, a las 17.00.
www.aliciacrocco.com; ALIMENTATUVIDA en Facebook para hacerse fan.

 

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