Buena Vida Nutrición Anorexia

Por Alicia Crocco / Especial para Buena Vida

Una serie de consejos para que los mayores puedan detectar el inicio de conductas indicativas de trastornos alimentarios. Una etapa de riesgo que requiere atención plena y apoyo efectivo.

La anorexia es un trastorno de la conducta alimentaria (TAC), que por propia voluntad lleva a una pérdida de peso importante, debilitando al individuo y poniendo en riesgo su salud.

Hay una distorsión de la figura corporal, que hace que la persona se vea “gorda” aun cuando su peso se encuentre por debajo de lo recomendado, y un temor excesivo al aumento de peso.

Factores desencadenantes
• Después de haber realizado una dieta rigurosa.

• Hijos de padres obesos.

• Algún suceso traumático.

• Separación de padres.

• Pérdida de alguno de los progenitores.

Consecuencias
• Trastornos menstruales (por lo menos, de 3 ciclos menstruales).

• Arritmias cardíacas.

• Presión arterial baja.

• Enfermedades digestivas.

• Trastornos renales.

• Debilidad o desnutrición por carencia de minerales y vitaminas. Aislamiento y depresión.

• Pueden perder del 15% al 50% del peso corporal en los casos más críticos.

Edad habitual
Suele aparecer en la primera adolescencia, aproximadamente a los 12 años, pero hay casos en los que comienza a los 9.

En su mayoría, afecta a las mujeres a pesar que en los últimos años se ha verificado esta enfermedad en varones.

Su detección
• La anorexia se da en alta proporción en adolescentes que son muy buenos alumnos, dedicados, de clases sociales media a alta. Porque una cosa es no alimentarse por voluntad propia y otra muy distinta, por carencia de recursos para lograr una dieta saludable.

• Uno de los comportamientos a observar es si aumentan obsesivamente las horas de estudio y actividad física.

• También, si se producen cambios en la selección de alimentos, que se torna rígida. Eligen lo que les parece y no admiten sugerencias.

• Disminuyen las comidas al punto de realizar ayunos muy frecuentes.

• Normalmente, comienzan con la eliminación de los hidratos de carbono, ya que existe la falsa creencia de que engordan.

• Luego, rechazan las grasas, las proteínas e incluso los líquidos, llegando a casos de deshidratación extrema.

• Suelen procurar que las comidas no coincidan con las del resto de la familia, evitando sentarse a la mesa con ella y argumentando que tienen que estudiar, que les duele la cabeza o el estómago o que ya han comido fuera, entre otras excusas.

• Comen cada vez menos, contando calorías todo el tiempo.

• Se están mirando obsesivamente en el espejo y se quejan de alguna o de varias partes de su cuerpo, mostrándose disconformes con su peso.

• El círculo de amistades se va cerrando cada vez más.

• Hay aislamiento, tristeza, melancolía.

• Van adquiriendo actitudes extrañas, con cambios de carácter. Se irritan con facilidad. Alternan cambios de ánimo que van de la depresión a la euforia.

• La pérdida de peso empieza a notarse y no existe una causa concreta que lo justifique.

• Como maniobra de distracción, suelen ofrecerse para realizar la comida para toda la familia, cuestión de no despertar sospechas.

• Juegan con la comida, desmenuzan todos los alimentos.

• Cada vez que comen van al baño e inducen los vómitos.

• Tienen un falso conocimiento de los alimentos.

• Muchos suelen ingerir diuréticos y laxantes.

• No duermen la cantidad de horas necesarias para el rendimiento, la concentración y bienestar.

• Niegan estar enfermos.

Medidas preventivas
• Que los padres y todos aquellos encargados de la educación de chicos y adolescentes tengan conductas saludables respecto a la selección correcta de las comidas, en la cantidad y orden de las mismas, y se la transmitan a sus hijos.

• En el caso de que se sospeche de cambios en la conducta alimentaria, que se investigue respecto a las comidas de sus hijos, hablando con compañeros, amigos, educadores y otras personas que estén durante las comidas con ellos.

• Si los adolescentes tienen exceso de peso, que los acompañen a los especialistas que corresponda, para realizar tratamientos nutricionales saludables, que contemplen todos los aspectos para el buen desarrollo y crecimiento.

• El plan nutricional deberá contemplar de 5 a 6 comidas diarias, con variedad y equilibro. Tiene que enseñarle a alimentarse adecuadamente, no sólo para adelgazar, sino también para que sea consciente de que así prevendrá enfermedades y se sentirá mucho mejor.

• Incentivar a los adolescentes para que elijan comer cuando deben y no por aburrimiento u otros aspectos emocionales.

• Que busquen otras fuentes de gratificación, relacionadas con el movimiento, el baile, la natación o alguna actividad placentera que los conecte con el bienestar.

• Que necesariamente respeten el descanso nocturno, no menos 8 horas.

• Que eviten estar a altas horas de la noche con la computadora, hábito que los lleva a la heladera y a descontrolarse. Lo que luego genera exceso de peso y riesgo de anorexia o bulimia para combatirlo.

Importante
La adolescencia es una etapa de muchos cambios, por lo cual hay que prestar especial atención a que las transformaciones sean adecuadas a la edad, y acompañarlos a que ellos sientan que están creciendo y que en esa evolución siguen un aprendizaje que los lleva a cuidar y valorar su vida.

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