Por Lic. Alicia Crocco / Especial para Buena Vida

Crudo o cocido, este fruto es una fuente de salud importante en cualquiera de sus variantes. Con muy escasas calorías, ingerirlo a diario ayuda a prevenir distintos tipos de cáncer y problemas cardiovasculares, entre otros beneficios.

23/10/12 – 14:15

El tomate es nutritivo y refrescante y puede ser consumido de diferentes maneras, crudo en ensaladas, en salsas, en jugos, en guisos, etc., con la ventaja de que su aporte calórico es bajo. Tiene sólo 25 calorías cada 100 gramos.

Sean cual sea su tipo (redondo, perita, cereza o “cherry”, de 4 cm de diámetro, en rama y de Montserrat, entre otros), todas las variedades comparten las mismas propiedades nutritivas.

Contiene un alto porcentaje de agua (95%), minerales como potasio, fósforo y magnesio -necesarios para la actividad normal de nervios y músculos-, fibra, hidratos de carbono, importantes cantidades de vitaminas B1, B2, B5, E y, sobre todo, C y A -en forma de betacaroteno o pro-vitamina A-, y fitoquímicos (licopeno).

Exento de grasas, esta característica, unida a su poder diurético, lo convierte en un aliado para planes de adelgazamiento y control de peso.

Cuando el tomate se consume maduro, aporta 3 o 4 veces más betacarotenos que los verdes.

Y cuando se lo come crudo, inmediatamente después de cortado, brinda gran cantidad de vitamina C.

Cuando se compran tomates, conviene elegir los más frescos, con la piel lisa y sin manchas, suaves al tacto, ni blandos ni abollados.

Lo mejor es optar por los que no están muy verdes ni demasiado rojizos, ya que los tomates siguen madurando durante su almacenamiento.

Un truco para que los tomates maduros duren más consiste en colocarlos boca abajo, separados unos de otros.

Si se van a consumir crudos, se deben lavar con abundante agua y 1 a 3 gotitas de lavandina para eliminar posibles gérmenes.

En la heladera, pueden conservarse en buen estado de 6 a 8 días si se guardan enteros y un máximo de 2 como jugos o triturados.

Durante el tiempo de conservación, el tomate mantiene la mayor parte de las vitaminas gracias a su piel y a su nivel de acidez.

Virtudes

Tiene la propiedad antiescorbútica: útil para las afecciones de la boca y la garganta, también mejora la vista.

Fácil de digerir, estimula el apetito y es ligeramente laxante.

Posee glicoalcaloide tomatina, de propiedades antimicóticas. Se utiliza para fabricar ungüentos contrar enfermedades cutáneas producidas por hongos.

Evita el envejecimiento prematuro.

Previene el cáncer (principalmente el de próstata, pulmón y tracto digestivo) y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, fundamentalmente infarto, además de combatir muchas otras enfermedades.

Estudios

En la Universidad de Carolina del Norte de los Estados Unidos confirmaron que las personas que consumen tomate regularmente tienen la mitad de riesgo de sufrir infarto que aquellas que no lo hacen.

Según los investigadores, la sustancia presente en el tomate responsable de la prevención del infarto es el licopeno (de la familia de los carotenoides), pigmento que proporciona su color rojo característico.

Esta sustancia también está presente en las sandías, las zanahorias y en los pomelos, pero en menor proporción.

Cuando el tomate se consume cocido y procesado, las propiedades saludables del licopeno no se reducen.

Es más, investigaciones confirman que el organismo absorbe mucho mejor el licopeno del tomate si se consume procesado o cocinado, asado y en salsa que al natural o en jugo.

El tomate también reduce el colesterol si se efectúa un plan alimentario adecuado, con bajo porcentaje de grasas no saludables como las trans (todo lo que se realiza con manteca, margarina, como tapas de empanadas, tartas, algunas galletitas, etc.) y grasas saturadas, que son las de las carnes, lácteos enteros, fiambres, embutidos, vísceras, etc.

Se ha encontrado, asimismo, que este fruto tiene efectos preventivos de arterioesclerosis y del síndrome de degeneración macular, principal causa de ceguera en personas mayores de 65 años.

Es desintoxicante. Ejerce una acción diurética, expulsa toxinas y ayuda a eliminar el ácido úrico.

Los beta-carotenos que contienen los tomates se transforman en vitamina A en el organismo, que actúan como antioxidantes, por lo que una ingesta elevada de este nutriente se relacionaría con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

La vitamina C del tomate protege las células evitando el envejecimiento y contribuye al normal funcionamiento de los sistemas nervioso e inmunitario.

A la vez, el tomate facilita la absorción del hierro no-hemo (presente en los alimentos de origen vegetal) y el rendimiento del metabolismo energético.

Los expertos recomiendan consumir alimentos ricos en licopeno, sobre todo, tomate, entre 3 y 7 mg por día, lo que representa consumir 7 comidas ricas en esta sustancia.

Alicia Crocco es licenciada en Nutrición; entre otros, autora de los libros recientemente editados Creo & Adelgazo 2° Edición y Ansiedad vs. Saciedad. Editorial Kier. Sello editor Tetraedro. Conduce el programa ALIMENTA TU VIDA, por Metro, los sábados, a las 19.30
www.aliciacrocco.com. Para hacerse fan en FACEBOOK, ALIMENTATUVIDA (mayúsculas) y Lic Alicia Crocco Nutricionista.