El aceite de lino es rico en ácidos grasos omega-3, y presenta un equilibro con los omega-6.
Por eso es un alimento que puede utilizarse para reducir los niveles sanguíneos de colesterol elevado siempre y cuando se siga un plan alimentario adecuado.
Hay tres ácidos grasos omega 3 principales. Uno, el ácido alfa-linolénico, se encuentra en algunas semillas y aceites de algunas plantas como la linaza. Los otros dos son EPA y DHA, y éstos aparecen casi exclusivamente en los pescados y en los crustáceos.
El EPA y el DHA se conocen como omega-3 “de cadena larga” debido a que su estructura es más larga que el ácido alfa-linolénico. El cuerpo tiene una preferencia muy fuerte por los omega 3 de cadena larga.
Una investigación publicada en el “Journal of the Society for the Integrative Oncology” en 2007, advirtió que la mayoría de las pruebas disponibles se centran en la acción del ácido alfa-linoleico abundante en el aceite (precursor directo de EPA y DHA) y se comparan sus efectos con los del aceite de pescado.
Tras el consumo de aceite de linaza se observa un aumento proporcional de los ácidos grasos omega3, EPA y DHA a partir del ácido alfa-linoleico (precursor natural de dichos ácidos grasos), de ahí que se asocie su capacidad protectora frente a enfermedades cardiovasculares; aunque, según advierten los autores de la revisión, se necesitan estudios de mayor calidad para hacer cualquier recomendación.
Para lograr efectos en el colesterol elevado, se puede comenzar a tomar 1 cucharadita de las de té en ayunas.

Su sabor es fuerte, y puede costar acostumbrarse, aunque se puede suavizar si se añade como acompañamiento al pan del desayuno.
Estos aceites ricos en grasas insaturadas conviene conservarlos en recipientes opacos cerrados herméticamente y fuera de la luz del sol y también en la heladera.

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