Un equipo de investigadores demostró que una dieta baja en proteína en la mediana edad es útil para prevenir el cáncer y la mortalidad en general.

Tampoco es bueno en ese período de la vida consumir una baja cantidad de proteínas, ya que un inadecuado aporte no ayuda a la buena nutrición y a evitar carencias que pueden llevar a enfermedades como, osteoporosis, desnutrición calórico proteica, etc.

La mayoría de las personas consumen más o menos el doble de la proteína y les resulta difícil modificar esos valores.

Sería interesante que, a los 50 años de edad, las personas trataran de reducir el aporte de proteínas de origen animal (carnes en general, achuras, vísceras, embutidos, lácteos enteros, huevo, etc).

Pero prestar atención a no disminuirlas a tal punto de mal nutrirse y presentar carencias severas.

Recomendación: llevar una vida activa. Seguir los lineamientos de una dieta mediterránea basada en el aumento de la ingesta de verduras y frutas variadas y de estación.

Aumento del consumo de cereales integrales (panes integrales, pastas, arroz integral, etc.).

Legumbres (lentejas, garbanzos, porotos, soja).

No más de 2 a 3 vasos de leche descremada.

1 feta fina de queso compacto magro (descremado, bajo tenor graso menor al1.8 g de grasa por feta de 30 g de queso).

Carnes magras realizando una rotación de las mismas semanalmente. Incluir pescados azules como por ejemplo la caballa, el carré de cerdo.

No más de 1 vaso de vino tinto para las mujeres por día y para los hombres 2.

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