Las enfermedades cardiovasculares se pueden prevenir teniendo en cuenta:

Existen factores de riesgo cardiovascular no modificables y los modificables.

Factores de riesgo cardiovascular no modificables: Aquellos en donde la persona no puede revertirlos.

  • Sexo. Los hombres tienen mayor riesgo de enfermedad coronaria, mientras que las mujeres en edad fértil, tienen el efecto protector estrogénico. La incidencia prematura en hombres de 35 a 44 años es 3 veces mayor que la observada en mujeres de la misma edad.

No obstante, cuando las mujeres entran en la etapa de la menopausia, se observó que, aquellas de más de 55 años tienen un mayor riesgo igualándose prácticamente al riesgo del hombre. La menopausia prematura constituye un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular.

  • Edad. El riesgo cardiovascular aumenta con el paso de los años. Los hombres desde los 45 años y las mujeres desde los 55 años.

 

  • Antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular prematura: Se considera antecedente familiar positivo en parientes de primer grado varones, o de 65 en parientes de primer grado mujeres (padres, hermanos o hijos).

 

  • Antecedentes personales: Aquellas personas que tiene una enfermedad diagnosticada, presentan un mayor riesgo cardiovascular, es decir una mayor probabilidad de desarrollar un nuevo episodio de enfermedad coronaria de otros vasos arteriales.

 

Factores de riesgo cardiovascular modificables: Son aquellos que pueden ser corregidos o eliminados a través de la modificación de la conducta alimentaria y el estilo de vida activo.

  • Hipertensión arterial (presión arterial elevada): La hipertensión agrava el proceso ateroesclerótico. Cuanto más elevada sea la presión arterial, mayor será el riesgo de sufrir una cardiopatía coronaria.

Generalmente la hipertensión suele coexistir con otros factores de riesgo como la obesidad e hipercolesterolemia.

  • Hipercolesterolemia (colesterol elevado en sangre). Según Mattson, un cambio de 100 mg de colesterol en la alimentación por cada 1000 calorías se produce una modificación de 12 mg/dl en los valores del colesterol sanguíneo.

 

  • El tabaquismo. Es una de las causas principales de enfermedades cardiacas. Fumar puede, aumentar los triglicéridos (un tipo de grasa en la sangre), disminuir el colesterol “bueno” (HDL), dañar las células que cubren los vasos sanguíneos, causar engrosamiento y estrechez de los vasos sanguíneos, cursar la formación de coágulos, que bloquean el flujo sanguíneo al corazón.

 

  •  La diabetes. En diabéticos tipo 1 como en los de tipo 2, se agrava el riesgo de enfermedad cardiovascular, ya que pueden sufrirlo en edades más tempranas. Aproximadamente la mitad de muertes en diabéticos se deben a cardiopatías coronarias. Parte del riesgo de estas cardiopatías son atribuibles a otros factores de riesgo (dislipemias, hipertensión arterial y obesidad).

 

  • La obesidad potencia la aparición de la mayoría de los factores de riesgo cardiovascular y es un factor independiente de sus complicaciones.

 

  • La adiposidad (grasa corporal sobre todo la abdominal). Un 70% aproximadamente de los casos de enfermedad cardiovascular en obesos, son atribuibles a su grado de grasa corpórea (1)

Un incremento de 0.15 de la relación cintura/ cadera en cada sexo, se ha relacionado con un riesgo 60% mayor de muerte por todas las causas (2).

  • El sedentarismo. Es uno de los mayores factores de riesgo cardiovascular. Individuos sedentarios tienen un riesgo 2 veces mayor de presentar enfermedad cardiovascular que una persona activa (3).

La Asociación Americana del Corazón recomienda realizar entre 30 y 60 minutos diarios de ejercicios aeróbicos para reducir el riesgo de sufrir un infarto.

  • Estrés. No puede eliminarse totalmente. No es perjudicial en sí mismo, pero cuando se hace inmanejable, puede generar un desequilibrio que puede llevar a aumentar el riesgo cardiovascular.

Citas bibliográficas:

1-   Mansson JE et al: A prospective study of obesity and risk of coronary heart disease in  women. Nengl J Med. 322:882. 1987.

2-   Folsom AR et at. Body fat distribution and 5- year risk of death in older women. JAMA 269:483. 1993.

3-   Powell KE et al: Physical activity and the incidence of coronary heart disease. Ann Rev. Public Health 8:253. 1987.

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