Gente linda!! ¿Predispuesta a aprender? A mi me sucede a diario.
Comparto esta nota que me parece muy interesante que la lean porque hay escondidamente en algunos vegetales y frutas, sustancias tóxicas como el cianuro que puede ocasionar la muerte cuando se consumen en exceso.
Semillas que pueden ser venenosas


Algunos vegetales que forman parte de la alimentación habitual pueden llegar a ser perjudiciales si se consumen en ciertas circunstancias.
La mayoría de las personas, cuando oye hablar de plantas tóxicas, piensa en especies silvestres. Pocos saben que también se pueden encontrar en el parque, en el jardín, e incluso, en la mesa.
En casi todos los casos, los síntomas suelen ser leves y las “intoxicaciones” pasan casi desapercibidas. A veces nos “cae mal la comida”, sin razón aparente, o se siente un malestar pasajero que puede deberse a la ingesta de determinadas verduras y frutas. No son especies poco habituales, sino alimentos como papas, tomates, manzanas o espinacas, imprescindibles en una alimentación equilibrada.
La parte carnosa de las semillas de algunas frutas muy populares, como peras, manzanas, duraznos, contienen un precursor del cianuro, aunque la cantidad es muy pequeña y, consumida en las raciones habituales, no causa trastornos.
El cianuro es un potente veneno que “asfixia” la célula, e impide que esta pueda utilizar el oxígeno.
Se considera que la ingestión de 50 semillas de manzana o pera, o de la parte carnosa de 30 carozos de duraznos o ciruela, pueden causar la muerte en un adulto.
Las almendras amargas también contienen amigdalina que, en contacto con la saliva, se convierte en un precursor del cianuro. Las almendras dulces, cuando están tiernas, también contienen este principio, aunque en menor cantidad, ya que al madurar pierden este componente.
Evitar las papas con brotes
Otro principio activo que puede provocar trastornos es la solanina, un alcaloide irritante para la mucosa gastrointestinal y con efectos sobre el sistema nervioso. Si se ingiere, provoca irritación en la boca y la faringe. También se desarrollan náuseas, vómitos y diarreas. Los síntomas neurológicos incluyen apatía, alucinaciones, temblores y parálisis. La mayoría de estos síntomas se resuelven en menos de 24 horas y son raros los casos de intoxicaciones graves.
Una forma de eliminar la solanina de las papas consiste en cocinarlas en agua con vinagre.
Los alcaloides tóxicos se acumulan en las zonas no comestibles (partes verdes de la planta).
Para evitarlo, se aconseja no consumir papas con brotes o con numerosas zonas enverdecidas, ya que en estos ejemplares la cantidad de solanina aumenta de forma considerable.
La exposición a la luz provoca un aumento en la concentración del tóxico, de ahí la costumbre de guardar las papas resguardadas de la claridad.
En el caso de los tomates, el tóxico es más abundante en los verdes.
Rechazar el agua de algunas verduras
Otros vegetales también populares, como espinacas y acelgas, contienen pequeñas cantidades de ácido oxálico que, ingerido en elevadas cantidades, provoca trastornos gastrointestinales y alteraciones renales. La concentración de oxalatos puede llegar a ser abundante en el agua de cocción de estas verduras, que conviene no  consumirla.
Algunas crucíferas, como la col y la coliflor, contienen una cantidad variable de tiocianatos, sustancias que interfieren la función del tiroides. En zonas donde el consumo de estas verduras es muy elevado, son frecuentes los casos de hipotiroidismo. El senecio, o hierba cana, puede dar lugar a intoxicaciones crónicas cuando se consumen sus semillas, mezcladas con harina de trigo. El pan horneado con esta harina puede provocar, si se ingiere de forma continuada, falta de apetito, pérdida de peso y problemas hepáticos.
Un apunte sobre uno de los mecanismos de intoxicación más curiosos y poco conocido es el producido, de forma indirecta, tras el consumo de animales que habían ingerido la planta. Este es el caso de la intoxicación por cicuta provocada por la ingesta de perdices o codornices que han comido las semillas de estas plantas. También se han descrito trastornos tras la ingesta de caracoles que se han alimentado con hojas de roldón.

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