Un estudio australiano arroja dudas sobre la idea de que un método más gradual para perder peso sea siempre el camino más efectivo.

El estudio también halló que si se elige una dieta “relámpago” o algo un poco más lento, el ritmo con que se pierde el exceso de peso no tiene que ver con si el peso se recupera o no.

Los hallazgos aparecen en la edición del 15 de octubre de la revista The Lancet Diabetes & Endocrinology.

“En todo el mundo, las directrices recomiendan una pérdida de peso gradual para el tratamiento de la obesidad, lo que refleja la idea muy común de que el peso que se pierde rápido se recupera con una mayor facilidad”, señaló en un comunicado de prensa de la revista la autora líder del estudio, Katrina Purcell, dietista de la Universidad de Melbourne, en Australia.

Pero el nuevo estudio muestra que “es más probable que se alcance una meta de perder el 12.5 por ciento del peso, y la tasa de abandono es más baja, si se pierde peso con rapidez”, aseguró Purcell.

Las directrices actuales recomiendan una pérdida de peso lenta y constante con la creencia de que es más probable que ayude a las personas a mantener el peso bajo control que una pérdida de peso rápida.

El estudio incluyó a 200 personas obesas que se asignaron al azar a un programa de pérdida de peso gradual de 36 semanas, en que consumían 500 calorías menos al día, o a un régimen de pérdida de peso rápida de 12 semanas con una dieta muy baja en calorías, de 450 a 800 calorías al día.

En total, el 81 por ciento del grupo de pérdida rápida de peso y el 50 por ciento del grupo de pérdida gradual de peso perdieron más del 12.5 por ciento de su peso corporal. Tras esa pérdida de peso, los participantes se asignaron a una dieta de “mantenimiento” del peso durante tres años.

Las personas de ambos grupos recuperaron alrededor del 71 por ciento del peso perdido para el final de los tres años, independientemente de qué tan rápido hubieran rebajado, comentaron los investigadores.

Los hallazgos del estudio tienen varios motivos posibles, dijeron los investigadores. La ingesta muy limitada de carbohidratos de una dieta muy baja en calorías (el tipo usado para perder peso con rapidez) podría causar una mayor sensación saciedad, y reducir la ingesta de alimentos al obligar al cuerpo a quemar grasa.

Esa actividad de quema de grasa hace que el cuerpo libere unos productos derivados conocidos como cetonas, que suprimen el hambre, dijeron los investigadores.

La pérdida rápida de peso también podría motivar a las personas a seguir con la dieta y lograr unos niveles más altos de pérdida de peso, añadieron.

El estudio “indica que para perder peso, un método lento y constante no es el ganador, y el mito de que una pérdida rápida de peso se asocia con una recuperación rápida de peso no es más verdadero que una fábula de Esopo”, escribieron en un comentario que acompaña al estudio Corby Martin y Kishore Gadde, del Centro Pennington de Investigación Biomédica en Baton Rouge, Luisiana.

“Los profesionales clínicos deben tomar en cuenta que los distintos métodos para perder peso podrían ser adecuados para distintos pacientes… y que los esfuerzos por controlar la velocidad de la pérdida inicial de peso podrían, en última instancia, impedir el éxito en la pérdida de peso”, advirtieron Martin y Gadde.

Christopher Ochner es profesor asistente de pediatría y psiquiatría en la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York. Afirmó que el estudio estuvo “muy bien hecho” con unos “resultados sólidos”, pero dijo que quizá no tome en cuenta la psicología humana.

“Las recomendaciones para la pérdida gradual de peso no se basan en la suposición de que el ritmo de la pérdida de peso afecte a la proporción de recuperación del peso [tras la dieta], sino en la suposición de que el ritmo de pérdida de peso afecta la duración del periodo antes de que la típica ‘fatiga de la dieta’ comience”, planteó.

“Ese es el momento en que las personas típicamente dejan la dieta y vuelven a sus hábitos de alimentación anteriores, lo que hace que recuperen el peso”, señaló Ochner.

“En última instancia, la respuesta no es un tipo particular de dieta, sino realizar unos ajustes saludables de por vida en los hábitos de alimentación”, enfatizó.

Pero una experta dijo que el estudio podría respaldar unos métodos más rápidos para perder peso en algunas personas.

La Dra. Caroline Messer, endocrinóloga del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, cree que “según estos hallazgos, los profesionales clínicos deben considerar un programa rápido para perder peso como una estrategia posible para algunos pacientes”.

No me parece adecuado decir que, un descenso de peso rápido es igual al que se realice gradualmente.

Si en ambos casos logramos iguales resultados a largo plazo, podría decirse que es mejor lograr un tiempo que las personas cambien sus hábitos alimentarios y el estilo de vida, que realizando dietas torturantes, que no aportan suficientes principios nutritivos, trayendo carencias nutricionales.

Se sabe que la obesidad es una enfermedad difícil de tratar. No obstante, no te quedes  con los métodos rápidos que sin duda vas a adelgazar. Razona si ellos te ayudan a mejorar tu calidad de vida o atentan contra tu salud física y psíquita, dejándote una mala experiencia que en el futuro te va a impedir tomar decisiones correctas por miedo a caer en el retroceso nuevamente y regresar al peso anterior.

Si nocambias tus pensamientos, sino modificas tus hábitos alimentarios, si no  asumes que la obesidad es de por vida, que sólo existe tratamiento para que no hayan recidivas y que eso se logra, únicamente con tratamiento de por vida, acordando con un profesional que te ayude en cada uno de los procesos de adelgazamiento “no habrá resultado exitoso en el tiempo”.

Esto último no significa que mensualmente debas ir a los controles con tu nutricionista, sino que ambos deberán pactar la frecuencia en las consultas que de acuerdo a tu evolución podrán establecerse.

Si llegaste a un peso saludable: CUÍDALO. No te dejes estar, ni te sientas SUPERMAN o La MUJER MARAVILLA. La obesidad tiene tratamiento, las células adiposas seguirán estando aún si adelgazas, lo que sucede cuando bajas de peso es que, disminuye el tamaño de las células adiposas pero no la cantidad.

Si vuelves a los anteriores hábitos alimentarios seguramente vas a volver a aumentar de peso.

CUÍDATE y valorá lo que lograste, si trabajaste en el mejoramiento de la calidad de vida.