Muchos obesos comen de manera compulsiva y tienen mucho apetito. ¿Cómo se regula este último?

El apetito está regulado por dos pequeños centros nerviosos situados en el cerebro: el del hambre y el de la saciedad. Son complementarios y procesan la información que les llega del tubo digestivo y de las glándulas. En función de los datos que reciben, estos dos centros neurológicos se activan, desencadenando el apetito o la saciedad.

El cerebro humano es muy complicado y nadie conoce perfectamente los mecanismos que lo mueven. Lo que sí se sabe es que estos dos centros no trabajan de la misma manera en todas las personas. Algunas comen controladamente y se sienten satisfechas por un tiempo prolongado; otras, en cambio, comen rápido y se levantan de la mesa con la sensación de haberse quedado con hambre.

Por lo tanto, para prevenir las compulsiones, no hay que saltearse comidas, para que el centro del hambre no se active antes de lo previsto; así también se debe comer despacio, para que el centro de la saciedad tenga tiempo de activarse, pues empieza a actuar aproximadamente a los veinte minutos del comienzo de la comida. Esto explica por qué existen personas que tienen más apetito que otras.

 

 

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