Según la OMS, el sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud, ya que casi siempre está acompañada de alteraciones metabólicas, que predisponen a la presentación de trastornos que deterioran el estado de salud.

La causa fundamental es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y calorías gastadas. Cuando consumimos más calorías de las que gastamos, el exceso se almacena en nuestro cuerpo en forma de grasa, provocando el aumento de peso, dando como resultado la obesidad.

Para controlar el peso es importante conocer algunos datos como el índice de masa corporal, IMC, (medida útil para saber si una persona adulta tiene sobrepeso u obesidad). El IMC es un indicador simple y se calcula de forma rápida. Se calcula dividiendo el peso de una persona (kilogramos) entre el cuadrado de su talla (metros), o sea: IMC = kg/m2 (se utiliza la misma fórmula para mujeres y hombres adultos de todas las edades).

Por ejemplo: una persona de 1.58 m de estatura, con un peso de 68 kg tendrá un IMC de 27.24, lo que lo ubicará en la recta de sobrepeso. En términos generales se consideran los siguientes intervalos:

Para mayor información, se puede consultar: www.insk.com/indice-de-masa-corporal

Es muy importante que cada uno de nosotros conozcamos nuestro peso y estatura, para así poder realizar el cálculo del IMC y determinar si estamos en el peso correcto. Se deben considerar diversos factores que nos ayudarán a determinar si tenemos sobrepeso o no, por ejemplo:

La ubicación del mayor porcentaje de grasa corporal: se ha demostrado que la localización de la grasa representa un mayor riesgo para la salud, que la cantidad absoluta de tejido graso.

El peso saludable: se refiere al peso habitual, el cual representa un mínimo riesgo de padecer enfermedades asociadas como la diabetes, hipertensión, etc.

Si se está en un peso saludable o se tiene dudas de cuánto se debe pesar, es importante acudir con un profesional de la salud y que sea él quien elabore un plan personalizado para una adecuada alimentación. También que incluya modificaciones en el estilo de vida, como la adopción de hábitos de alimentación saludable y la práctica regular de actividad física. Se debe tener presente que una alimentación adecuada no es suficiente, es indispensable la actividad física de manera constante y de acuerdo a las posibilidades de cada persona.

Fuente:
Llorente & Cuenca/www.insk.com
Noviembre 28, 2012