La alimentación vegetariana previene el cáncer

Los vegetarianos tienen una menor probabilidad de desarrollar cáncer comparativamente con aquellas personas que consumen una dieta diferente, pero no se sabe con exactitud cuánto de este beneficio puede atribuirse exclusivamente a la alimentación.

Cumplen con las recomendaciones del
Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer y el Instituto Nacional del Cáncer, específicamente en lo que se refiere a ingesta de grasas y fibra, través del consumo de frutas, hortalizas y granos enteros.

Algunas formas de cáncer, como el de colon, de mama y de próstata presentan mayor evidencia de su asociación con la alimentación. 

Otra característica que podría contribuir a un menor riesgo de cáncer es la edad de la menarca.

Algunos trabajos señalan que la menor estatura y la menor masa adiposa de las mujeres vegetarianas conlleva a una menopausia más tardía y a un menor riesgo de cáncer, ya que el tiempo de exposición al estrógeno ha sido asociado a un aumento en el riesgo de cáncer de mama en la edad adulta.

 

Factores asociados al cáncer  

 

  • Carnes: particularmente las rojas han sido asociadas a un mayor riesgo de cáncer de colon. El hierro hemínico contribuiría a la formación de sustancias citotóxicas en colon que aumentan el riesgo de cáncer.
  • Lácteos: algunos estudios indican que el exceso de calcio aumentan el riesgo de cáncer de próstata.
  • Fibra: un mayor consumo de fibra ha sido asociado, aunque no en todos los casos, a un menor riesgo de cáncer de colon, asociado a una mayor frecuencia de defecación, la menor concentración de sales biliares secundarias potencialmente cancerígenas y el menor pH del medio, entre otros factores.
  • Factores alimentarios asociados a alimentos ricos en fibra, como el ácido fólico, también ha sido asociado a un menor riesgo de cáncer.
  • Fitoquímicos: los vegetarianos tienen un mayor consumo de fitoquímicos, muchos de los cuales tienen actividad anticancerígena. Por ejemplo, las isoflavonas disminuirían el riesgo de cáncer de mama y de próstata.
  • Grasas: las grasas, y en particular las grasas saturadas estarían asociadas a un mayor riesgo de algunos tipos de cáncer, como el cáncer de mama.
  • Sobrepeso: el sobrepeso y la obesidad abdominal estarían asociados a un mayor riesgo de algunos tipos de cáncer, como el cáncer de próstata.

 

¿Qué otros factores se deben además tener en cuenta cuando una persona tiene cáncer?

 

Al tener la posibilidad de una pérdida importante de masa corporal, un menor consumo de alimentos, esto implicará un mayor riesgo de malnutrición. Por eso, será necesaria la supervisión de un Lic en Nutrición.

El tratamiento nutricional debe basarse en un adecuado aporte energético y proteico con volumen reducido y teniendo en cuenta si existen o no alteraciones gastrointestinal, la presencia de náuseas y/o vómitos, si existe diarrea o constipación, la sequedad de la boca (xerostomía), la falta de apatito, la saciedad,

Es conveniente manejarse con 6 comidas diarias de poco volumen con alta densidad energéntica y bajo valor de saciedad.

En los semivegetarianos, puede presentarse un rechazo al pescado, además de otros alimentos como el café y los dulces, usualmente concentrado el rechazo hacia los alimentos de sabor y olor marcados o a los sabores amargos o ácidos. Los lácteos y el huevo son usualmente mejor tolerados, lo cual representa una buena manera de enriquecer preparaciones o recurrir a suplementos nutricionales. Pueden tener intolerancia a la lactosa o presentarse como respuesta al tratamiento o a la diarrea. En estos casos los quesos son de gran utilidad, incluso los enteros por el valor energético elevado.  También podrá utilizarse productos con libres de o reducidos en lactosa según la tolerancia.

Quienes rechazan el sabor de las carnes blancas, los productos derivados de la soja como el tofu resultan una opción válida. Legumbres, frutas secas, semillas, manteca de maní son también útiles para aumentar el aporte calórico, pudiendo prepararse en forma de pasta o licuados.