La alimentación vegetariana puede disminuir la probabilidad de cáncer

En los vegetarianos la prevalencia de cáncer es menor a la observada en la población general. La alimentación vegetariana cumple con mayor facilidad que los no vegetarianos las recomendaciones de instituciones como el World Cancer Research Fund y el National Cancer Institute, particularmente en lo que hace a la ingesta de grasas y fibra  través del consumo de frutas, hortalizas y granos enteros, lo que contribuye en gran manera a minimizar el riesgo de

cáncer, aunque no se sabe con exactitud cuánto de este beneficio puede atribuirse exclusivamente a la alimentación.

Algunas formas de cáncer, como el cáncer de colon, de mama y de próstata presentan mayor evidencia de su asociación con la alimentación. 

Otra característica de la alimentación vegetariana que podría contribuir a un menor riesgo de

cáncer es la edad de la menarca. Algunos trabajos reportan que la menor estatura y la menor masa adiposa de las mujeres vegetarianas conlleva a una menopausia más tardía, lo que se traduce en un menor riesgo de cáncer, ya que el tiempo de exposición al estrógeno ha sido asociado a un aumento en el riesgo de cáncer de mama en la edad adulta.

 

Veamos algunos trabajos  publicados:

  • Seventh Day Adventists Study: mortalidad por diferentes tipos de cáncer (no

asociados al consumo de alcohol o al cigarrillo) del 50-70% del valor observado en la población general.

  • Oxford Vegetarian Study: mortalidad por cáncer un 39% menor en los vegetarianos, en comparación a los omnívoros.
  • Allen NE y col. (2000): Bajos niveles de factor de crecimiento insulínico tipo I (IGF-I, asociado a varios tipos de cáncer) en veganos en comparación a no vegetarianos e incluso ovolactovegetarianos, en parte asociado a la producción de un antagonista, el IGFBP-1, y en parte por la propiedad de la alimentación vegetariana de aumentar la sensibilidad a la insulina. Por otro lado, un menor aporte de aminoácidos esenciales podría disminuir la síntesis de IGF-I.

China Health Project: basada en población mayoritariamente vegetariana o vegana, se observaron niveles bajos de colesterol, obesidad y cáncer. Las regiones con mayor tendencia a una alimentación occidental y mayor consumo de alimentos de origen animal presentaron un aumento en la prevalencia de dichas enfermedades.

 

¿A qué factores se asocian estos beneficios?  

 

  • Carnes: las carnes, particularmente las carnes rojas han sido asociadas a un

mayor riesgo de cáncer de colon. El hierro hemínico contribuiría a la formación de sustancias citotóxicas en colon que aumentan el riesgo de cáncer.

  • Lácteos: algunos estudios indican que los lácteos y el calcio aumentan el riesgo de cáncer de próstata.
  • Fibra: un mayor consumo de fibra ha sido asociado, aunque no en todos los casos, a un menor riesgo de cáncer de colon, asociado a una mayor frecuencia de defecación, la menor concentración de sales biliares secundarias potencialmente cancerígenas y el menor pH del medio, entre otros factores.

 

Otros componentes

Alimentarios asociados a alimentos ricos en fibra, como el ácido fólico, también ha sido asociado a un menor riesgo de cáncer.

  • Fitoquímicos: los vegetarianos tienen un mayor consumo de fitoquímicos, muchos de los cuales tienen actividad anticancerígena. Por ejemplo, las isoflavonas disminuirían el riesgo de cáncer de mama y de próstata.
  • Grasas: las grasas, y en particular las grasas saturadas estarían asociadas a un mayor riesgo de algunos tipos de cáncer, como el cáncer de mama.
  • Sobrepeso: el sobrepeso y la obesidad abdominal estarían asociados a un mayor riesgo de algunos tipos de cáncer, como el cáncer de próstata.

¿Qué factores debo tener en cuenta si, a pesar de todas estas cualidades, la persona tiene cáncer?

Es importante tener en cuenta que frente a una patología asociada a una pérdida importante de masa corporal, la restricción en la ingesta de determinados grupos de alimentos siempre implicará un mayor riesgo de malnutrición si no se realiza una selección adecuada de alimentos.

Si bien la alimentación vegetariana presenta beneficios como plan dietoterápico, es importante el asesoramiento del profesional para prevenir o minimizar la pérdida de peso y/o la deficiencia de nutrientes.

 

Son puntos críticos del paciente con cáncer:

 

  • Las necesidades aumentadas de energía y proteínas como resultado del tumor, y por el propio tratamiento.
  • La alteración de la pared gastrointestinal en respuesta al tratamiento.
  • La disminución del apetito.
  • La sensación de saciedad.
  • La presencia de náuseas y vómito.
  • La alteración en la percepción del sabor.
  • Sequedad de la boca (xerostomía).
  • Diarrea / constipación.

El asesoramiento nutricional debe apuntar a un adecuado aporte energético y proteico en un volumen reducido y lidiando con éstas y otras posibles dificultades. Es conveniente manejar una frecuencia de ingesta aumentada, recurriendo a colaciones con alta densidad energética y bajo valor de saciedad.

En el caso de los semivegetarianos, puede presentarse una aversión al pescado, además de otros alimentos como el café y los dulces, usualmente concentrado el rechazo hacia los alimentos de sabor y olor marcados o a los sabores amargos o ácidos. Los lácteos y el huevo son usualmente mejor tolerados, lo cual representa una buena manera de enriquecer preparaciones o recurrir a suplementos nutricionales. La intolerancia a la lactosa puede llegar a ser un inconveniente existente, o presentarse como respuesta al tratamiento o a la diarrea. En estos casos los quesos son de gran utilidad, incluso los enteros, para vehiculizar un mayor aporte energético.  También podrá utilizarse productos con libres de o reducidos en lactosa según la tolerancia.

Incluso entre quienes rechazan el sabor de las carnes blancas, los productos derivados de la soja como el tofu resultan una opción válida. Legumbres, frutas secas, semillas, manteca de maní son también útiles para aumentar el aporte calórico, pudiendo prepararse en forma de pasta o licuados.

 

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